La
jerarquía de Ars Longa entre las agrupaciones que a nivel
internacional ocupan una posición de vanguardia en el rescate e
interpretación de la música de los albores de la era moderna quedó
confirmada durante los dos primeros meses de este año con la exitosa
presentación en el festival Resonanze, de Viena, y la gira
emprendida por importantes plazas europeas.
Resonanze
2013 reunió en la capital austriaca a lo que vale y brilla en el
ámbito de la música renacentista y barroca; solistas y agrupaciones
de una decena de países que ofrecieron sus repertorios en la sala
Mozart de la Konzerthaus.
Las mayores expectativas se concentraron en un primer momento
sobre el catalán Jordi Savall, que goza de un impresionante catálogo
de grabaciones y es considerado como el más importante restaurador
de las glorias de esas músicas en su país.
Pero cuando irrumpió el conjunto de músicos cubanos, la crítica y
el público, a la vez, coincidieron en equiparar la entrega de Ars
Longa con la de la tropa de Savall.
No solo se trataba de poner sonido a partituras reveladoras del
rumbo que tomó el barroco americano, sino de hacerlo con el máximo
rigor interpretativo y una inusual proyección vital.
Buena parte de los asistentes a los dos conciertos protagonizados
por la agrupación que dirige la maestra Teresita Paz —titulados
El tesoro de las Indias y Viaje musical— descubrieron la
originalidad de las partituras de Andrés Flores, Juan De Araujo,
Antonio Durán de la Mota, Juan Gutiérrez de Padilla, Gaspar
Fernandes, Francisco de Vidales, José Cascante, Tomás de Torrejón y
Velazco, conservadas en los archivos de las catedrales de las
principales urbes de los virreinatos de la corona española en el
Nuevo Mundo en los siglos XVII y XVIII, y los efectos que sobre las
músicas provenientes de la metrópoli europea ejercieron el contacto
con las culturas de los pueblos originarios en un proceso de
mestizaje y transculturación.
Luego de la presentación vienesa, Ars Longa ofreció un concierto
en la ciudad alemana de Stralsund y se trasladó a Cremona, villa
italiana célebre por el arte de la luthería (fabricación de
instrumentos de cuerdas) cultivado por los Stradivari y los Amati.
El último punto del itinerario invernal europeo del conjunto
cubano fue Galicia, donde intercambió con agrupaciones
especializadas en la ejecución del repertorio barroco y destacó por
la fidelidad con que transmitió la riqueza en la obra de Esteban
Salas, el primer compositor reconocido de música de concierto en la
Isla.