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Prevención: arma principal contra los incendios
forestales
Granma atestiguó la labor preventiva
desarrollada en los territorios de Matanzas, Cienfuegos y Sancti
Spíritus, de cara a la inminente Campaña de protección contra estos
desastres
JULIO MARTÍNEZ MOLINA
A lo largo de la Campaña de protección contra incendios
forestales del 2012, dentro de la cual los meses de enero a mayo son
los de mayor incidencia de estos siniestros, en el país se
reportaron 375 de tales eventos, con una superficie afectada de 2
862 hectáreas de bosques.
Estos
desastres provocan daños ecológicos y económicos.
Según estadísticas consignadas por el Departamento de Manejo de
Fuego, perteneciente a la Jefatura Nacional del Cuerpo de
Guardabosques, dicha cifra de incendios forestales dejó pérdidas
económicas ascendentes a 8 millones 647 mil 030 pesos.
Aunque la susodicha etapa representó la de menos perjuicios
generales durante la última década —debido al nivel organizativo
previo y a un régimen de precipitaciones más favorable—, ello no
puede conducir a ningún descuido o falta de precaución en la Campaña
que se inició el pasado primero de enero.
Esa es la opinión recogida por Granma de los principales
especialistas del tema en las provincias de Matanzas, Cienfuegos y
Sancti Spíritus. Por tanto, previsión y prevención resultan pilares
de una activa labor profiláctica.
Sofocación
de un incendio forestal en Cienfuegos.
El teniente coronel Azel Castro Rojas, jefe del Cuerpo de
Guardabosques de Matanzas, sostiene que "en el territorio han
trabajado fuertemente en cambiar la percepción del pueblo, e incluso
de algunos directivos de niveles municipales y hasta provinciales,
de que por haber sido el 2012 regularmente lluvioso no habrá
incendios forestales en este nuevo año".
Se trata —prosigue— de una apreciación errónea. Que haya pasado
el huracán Sandy a finales de octubre y dejase algunos sitios
inundados no repercute en sentido positivo. El meteoro devastó áreas
boscosas y existe por ende más material combustible.
En Matanzas (con 28 incendios y una superficie dañada de unas 339
hectáreas más otras 358 de herbazal de ciénaga) tomaron medidas
encaminadas a una mejor organización de los circuitos de protección
de los guardabosques y además acometieron una labor de asesoramiento
y control de los planes de los tenentes de bosques.
A estos le insistieron en que deben erigir las trochas
cortafuegos, para que los incendios no puedan extenderse a las
plantaciones.
De igual manera —añade el teniente coronel—, alistaron y
prepararon a todos los medios que deben participar en la campaña
contra los incendios forestales; así como las brigadas del sector y
las especializadas del Ministerio de la Agricultura y las Empresas
Forestales.
SISTEMA ENGRANADO EN CIENFUEGOS
Antonio Copeyro Cabrera, especialista de Manejo del Fuego del
Cuerpo de Guardabosques de la Perla del Sur, tiene a sus espaldas un
cuarto de siglo de experiencia en la tarea. Su lema se resume en
tres palabras: "Prevención es inversión". Cienfuegos es expresión
del aserto, pues la disminución de las deflagraciones ha sido
ostensible hasta el momento.
Destaca la capacitación y los seminarios impartidos a los
directores de empresas y a representantes de las ocho unidades
silvícolas de la provincia. También la labor con los agricultores, a
fin de desterrar cualquier tipo de quema indiscriminada. Estas se
realizan ahora, por regla, de forma coordinada.
El quehacer ha estado dirigido a desterrar de cuajo cualquier
baja percepción de los riesgos de realizar quemas en áreas
colindantes a los patrimonios forestales, subraya.
De los seis incendios acaecidos en Cienfuegos en el 2012, cuatro
se focalizaron en el Macizo de Guamuhaya, donde tuvieron lugar las
únicas afectaciones a bosques, con 4, 30 hectáreas dañadas, según
revela Orlando Pérez, jefe del circuito de protección de este
perímetro con un índice de boscosidad cercano al 60 %.
Tanto Copeyro como Pérez resaltan el trabajo integrado entre las
distintas fuerzas y el empleo de camionetas de intervención rápida
con brigadas profesionales del Cuerpo de Guardabosques, provistas de
herramientas manuales más modernas.
Otra fortaleza indudable es el monitoreo establecido a partir de
la detección satelital, el cual permite poseer el conocimiento raudo
y exacto del lugar de la devastación, pues detecta de inmediato los
focos de calor, e incluso, el tipo de formación boscosa quemada.
"Nos han favorecido los planes elaborados por las empresas
forestales, que se constituyen en anexo al Plan de Reducción de
Desastres de las entidades, a tenor de lo establecido en la
Directiva no. 1 del Presidente del Consejo de Defensa Nacional del
2010, donde se tipifica a los incendios rurales como un peligro de
desastre natural y que concibe a los forestales como los de mayor
percance negativo", dice Copeyro.
Ganancia añadida es la ubicación de 115 fuerzas eventuales, a
colaborar durante el lapso más crítico, entre febrero y mayo. Son
contratadas para la detección, combate y extinción del incendio,
para ubicarlas en las áreas de mayor vulnerabilidad.
Las fajas quemadas (la utilización del fuego de forma
planificada), la modificación estructural de los combustibles y las
guardias de los fines de semanas establecidas a partir de esta fase
crucial han de añadirse al paquete de medidas preventivas adoptadas.
LOS ESPIRITUANOS TAMBIÉN ALERTAS
Entre enero y mayo del 2012, la etapa álgida, en Sancti Spíritus
sucedieron diez incendios forestales, los cuales asolaron algo menos
de 77 hectáreas.
Orestes Pereda Surí y Osmany Matías Pérez, jefe del Circuito de
Montaña del Cuerpo de Guardabosques del Pedrero, Fomento y jefe de
Grupo de Protección y Vigilancia, respectivamente, expresan que de
junio a diciembre no se registraron incendios, algo común aunque no
es una regla.
A fin de estar preparados para la Campaña de este año, alistaron
tanto a las brigadas profesionales como a las fuerzas eventuales,
elaboraron un plan de divulgación, dictaron conferencias a los
tenentes de tierra y charlas en centros educacionales. Todos los
bosques quedaron limpios.
Igualmente brindaron protección especial a lugares históricos del
Escambray, como Caballete de Casa. Se indicó y cumplió la
construcción de trochas cortafuegos, ante la predicción de un
posible arrecie de periodos secos.
Se trata de un trabajo serio y sistemático el desarrollado en
estas tres provincias, que refleja, por extensión, el acometido en
el resto del país: más preparado que nunca para prevenir o
contrarrestar estos desastres. |