QUITO.—
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, criticó hoy duramente a la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por tolerar que
su sede sea Estados Unidos, el país del bloqueo durante más de medio
siglo contra Cuba.
"No es posible en el siglo XXI en Nuestra América tolerar que la
sede de la CIDH sea el país del embargo criminal contra Cuba, que
atenta total y abiertamente contra el derecho internacional",
subrayó Correa al inaugurar en Guayaquil la Conferencia de los
Estados Partes.
"Este bloqueo criminal contra Cuba constituye el mayor atropello
a los derechos humanos en nuestro continente, pero ni siquiera
aparece en los informes de la CIDH para los cuales" éste "ya es
parte del paisaje", afirmó el mandatario ecuatoriano.
!Ya basta!, insistió, Ecuador no aceptará más neocolonialismo.
Aclaró que Ecuador es uno de los siete países de los 34
integrantes del Sistema Interamericano que firmó todos los
instrumentos, pactos y convenciones sobre derechos humanos, mientras
Estados Unidos no rubricó ni uno solo de ellos.
Sólo 23 de esas 34 naciones ratificaron la Convención de los
Derechos Humanos, a la cual pertenecen la CIDH y la Corte
Interamericana, y es primera vez que se realiza una Conferencia de
los Estados Parte de esa Convención, agregó Correa.
América Latina se está sacudiendo de esa costumbre de los países
que más hablan sobre derechos humanos y menos los respetan, recalcó.
No vamos a permitir más ningún neocolonialismo, cómo vamos a
permitir que el 96,5 por ciento de la CIDH se financie por países
que no han ratificado la Convención y por supuestos organismos
observadores, que pagan para imponer sus condiciones, aseveró.
El país sede está únicamente sujeto a la Convención, enfatizó
Correa, y no se trata de una ingenuidad, sino que eso responde a una
visión política de doble moral que se aplicó en nuestra región por
décadas, cuando se nos consideraba el patio trasero de un imperio.
Han querido posicionar mediáticamente que las críticas de Ecuador
a las falencias de la CIDH es atentar contra la democracia, dijo,
cuando aquí no hay tortura, no existe la pena de muerte, y es un
verdadero Estado de derecho donde se persiguen delitos y no
personas.