Tampoco me lo contaron. Yo estuve allí.
En este día de dolor puedo narrar cientos de anécdotas de mis dos
años en la tierra del libertador y de los encuentros con Chávez. Un
domingo previo a su Aló Presidente hizo un aparte con un grupo de
trabajadores sociales cubanos y luchadores sociales venezolanos que
participaban en las tareas de la misión revolución energética. Me
tocó explicar como iba la sustitución de bombillos y responder sus
interrogantes. En un momento al dar una respuesta le digo MI
COMANDANTE y el me dice: —Oye tú COMANDANTE es FIDEL y yo le
respondo: NO, YO TENGO LA DICHA DE TENER HOY DOS COMANDANTES. Se
sonrió con esa gracia del llanero de la sabana y me abrazó como se
hace con un hermano. Por eso mi COMANDANTE siento orgullo de haber
cumplido el legado martiano de servir a Venezuela. Los que creemos
que un mundo mejor es posible viviremos eternamente agradecidos de
tu obra. Muerto no estarás nunca. Vivirás en cada roca de los Andes,
en cada arbusto de los páramos, en cada gota de agua del Orinoco y
el Apure, en la brisa de los llanos y en el corazón del bravo
pueblo. Desde el altar de los próceres durante 14 años Bolívar,
Miranda y Sucre te han observado con orgullo. Hoy vas junto a ellos.
Con tu CARABOBO ganado y el honor de no haberlos dejado morir en su
bicentenario.
Victor Hernández Torres