Adriana Pérez, esposa de Gerardo Hernández, uno de los cinco
antiterroristas cubanos condenados en EE.UU., denunció ante el
Consejo de Derechos Humanos de la ONU las injusticias y
arbitrariedades cometidas con ellos durante casi 15 años, "cuyo
único crimen fue el de defender la vida de sus compatriotas ante los
ataques que desde suelo norteamericano se han lanzado contra Cuba".
"El uso de la hegemonía militar y económica de manera arbitraria
es un crimen internacional, tanto si es utilizado bajo la excusa de
la guerra contra el terrorismo, como si lo es para imponer el
terrorismo a una nación más pequeña", señaló.