WASHINGTON.—
Una propuesta de ley bipartidista para convertir en crímenes
federales el tráfico de armas y la compra ilegal de estos medios
letales será analizada hoy en el Comité Judicial del Senado
estadounidense.
La propuesta, que persigue reducir la violencia armada en el
país, fue presentada el pasado 4 de marzo por el presidente de ese
panel, Patrick Leahy, junto a otros cuatro legisladores.
El proyecto de ley prevé endurecer las penas para aquellos que,
con licencia, compren armas o municiones para que otras personas
hagan uso de ellas tanto dentro del país como fuera de Estados
Unidos, explicó Leahy.
Si bien las normas vigentes tipifican como delito el contrabando
de armas de fuego hacia el territorio estadounidense, la propuesta
de la Cámara alta también pararía el tráfico ilícito desde aquí
hacia el exterior.
Además de Leahy, demócrata de Vermont, también participaron los
correligionarios Richard Durbin (Illinois) y Kirsten Gillibrand
(Nueva York), así como los republicanos Mark Kira (Illinois) y Susan
Collins (Maine).
La víspera la excongresista Gabrielle Giffords regresó a la
escena del tiroteo de hace dos años en Tucson, Arizona, para pedir a
los senadores medidas más estrictas respecto al control de esos
medios de muerte.
Giffords, sobreviviente de esa tragedia donde perecieron seis
personas y ella fue gravemente herida, habló menos de 20 palabras en
el estacionamiento de la tienda Safeway en su natal de Tucson, en un
breve pero emotivo discurso en ese sentido.
La exlegisladora y su esposo Mark Kelly se presentaron en lugar
por primera vez en un acto público desde la matanza.
Tras la masacre en una escuela primaria de Connecticut, en la
cual murieron 20 y seis adultos, se ha avivado el debate sobre el
control de armas en Estados Unidos, nación donde 88 de cada 100
personas posee uno de estos artefactos.