Sobre este tema comenta a Granma el especialista Ruvislei
González Sáez, del Centro de Investigaciones de la Política
Internacional, para quien la aplicación de políticas públicas
acertadas y el notable crecimiento económico nacional fueron los
factores que posibilitaron que en solo una década el índice de
pobreza en Vietnam se redujera de un 58 % en 1993 a un 29 % en el
2003.
Ocho años más tarde, este indicador había descendido ya al 9,5 %,
de acuerdo con el informe del XI Congreso Nacional del Partido
Comunista de Vietnam.
Una política de empleo inclusiva, la creación de sistemas de
seguro social y de atención especializada al adulto mayor, la niñez
y las minorías étnicas en desventaja; la entrega de tierra a
campesinos en calidad de usufructo, así como la extensión de los
programas de salud y educación, son algunas de las medidas que
contribuyeron a dichos resultados, según el investigador.
También se han llevado a cabo proyectos de desarrollo local, como
el realizado entre el 2002 y el 2007 en la región montañosa
septentrional, gracias al cual se beneficiaron 368 comunas en seis
provincias con la edificación de nuevos caminos y centros escolares
y de atención sanitaria, la perforación de pozos de agua potable y
la entrega de materiales para el trabajo agrícola y artesanal.
Hanoi apostó entonces por fomentar lo que describe como "nuevo
campo", un programa integral con el cual se propone desatar las
fuerzas productivas en las zonas rurales más atrasadas, mediante
incentivos económicos, reorientación de cultivos e introducción de
tecnologías.
Los veteranos de las pasadas contiendas bélicas en Vietnam, Laos
y Cambodia —muchos de los cuales son ancianos que viven solos— han
recibido siempre el amparo del Gobierno. En el último año, por
ejemplo, el Ministerio de Trabajo, Inválidos y Asuntos Sociales
entregó asistencias financieras a un millón 500 mil de ellos.
Mientras, se crearon igual cifra de nuevos empleos y se organizaron
600 bolsas laborales en 43 provincias y ciudades del país.
La dirección del Partido ha logrado elevar incesantemente el
índice del desarrollo humano en Vietnam, cuya población ronda los 90
millones de personas. La ONU considera que el país ha vencido la
mayor parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Sin embargo,
las autoridades asumen que aún quedan deudas sociales, en particular
en las zonas rurales, adonde más ha tardado en llegar el progreso,
añade González Sáez.
El profesor Hugo Rius, corresponsal de Prensa Latina en Hanoi,
explica que las mayores dificultades se concentran en las montañas
del norte, las tierras altas del centro y del delta del río Mekong,
donde residen las etnias con menos recursos y hacia donde se ha
dirigido gran parte de los programas gubernamentales contra la
pobreza en los últimos años.
Pero, añade, hay que tomar en cuenta cuánto se dificultan estos
esfuerzos en un país costero tan vulnerable a las catástrofes
naturales como lo es Vietnam, con un elevado porcentaje de
residentes en regiones continuamente expuestas a los deslaves de
tierra, el desborde de los ríos y la subida del nivel del mar.
Otro freno a las iniciativas estatales es el impacto de la crisis
financiera internacional, que reduce las posibilidades de trabajo al
mismo tiempo que aumenta las necesidades adquisitivas básicas de la
población, incentiva la migración del campo a la ciudad e impone
precios inflados en los mercados domésticos.
No obstante, el interés de las máximas autoridades vietnamitas
por estas comunidades es constante. Un ejemplo de ello fue la visita
que realizara a principios de año el secretario general del Partido,
Nguyen Phu Trong, a las localidades de Lao Cai y Yen Bai —en las
intrincadas fronteras con Laos—, donde instó a los pobladores a
definir sus prioridades y a los dirigentes locales que le
acompañaban a concentrarse en la reducción sostenible de la pobreza
junto con la garantía de la equidad social.