En
entrevista con Prensa Latina, el dirigente ruso abundó también sobre
las tensas relaciones de Moscú con Washington, y en particular
reconoció la puesta en práctica de algunas enmiendas
discriminatorias más globales como el cerco a la Isla, una medida
destinada al fracaso.
Esa es nuestra posición sobre este tema y no la cambiamos,
aseveró. En otra parte de sus respuestas, Medvedev explicó la
importancia de que tanto Rusia como Estados Unidos, dos grandes
potencias nucleares, logren mejorar sus relaciones, afectadas en los
últimos tiempos por medidas unilaterales del norteño país.
Al respecto, mencionó la postura de Washington en materia de
desarme y la defensa antimisil. Para Rusia, señaló, las políticas y
decisiones del gobierno de Barack Obama en estas esferas están
dirigidas contra Rusia y su potencial nuclear y pese a varios
intentos y sobrados argumentos de nuestra realidad, la situación es
la misma.
Lejos de lograr el llamado equilibrio, afirmó, tanto Estados
Unidos como la Organización del Tratado Atlántico del Norte (OTAN)
insisten en tranquilizarnos con explicaciones no convincentes y de
que se trata de otros países.
Cada vez, agregó, hay menos tiempo y eso nos obliga a que a
finales de esta década si este tema no tiene solución, debemos tomar
nuestras propias medidas en defensa de los intereses estratégicos de
Rusia, una conclusión a la que arribaría cualquier gobernante de la
Federación.
Medvedev criticó otra medida impulsada por legisladores
demócratas y republicanos norteamericanos relacionada con la Ley
Magnitsky, por el daño que trae para los ciudadanos rusos y porque
vulnera sus derechos humanos elementales.
La ley concede facultades al Departamento de Estado para la
adopción de represalias contra aquellas personas que, según el
criterio de Washington, violan los derechos humanos en este país, de
ahí que sea vista como injerencista por las autoridades y políticos
rusos.