El crecimiento del 2 % con respecto al plan —según trascendió en
el Balance anual del Grupo— posibilitó la entrega, por encima de lo
fijado, a la red de mercados agropecuarios estatales y al Ministerio
de Comercio Interior (MINCIN), así como saldar los compromisos con
el resto de los destinos, excepto con el Turismo (86,8 %).
Santiago Pérez Castellanos, jefe del Departamento Agroalimentario
del Comité Central, abundó en que amén de los problemas objetivos,
los que más amenazan el buen hacer arrocero en la actualidad son los
de índole subjetiva: mala organización de las siembras, dificultades
en la planificación, indisciplina tecnológica y falta de exigencia y
control. "La exigencia y la disciplina son los dos planes que
siempre deberían estar sobrecumplidos", dijo.
De las 11 entidades dedicadas a la producción del cereal en Cuba,
solo a dos les quedó la "varilla" demasiado alta: las Empresas
Agroindustriales de Granos (EAIG) Los Palacios, de Pinar del Río, y
a la de Las Tunas.
Reconocimiento especial mereció una empresa que sobrecumplió
tanto su plan de producción como las entregas al balance,
levantándose con la fuerza de pocos para la alegría de muchos, tras
los estragos de eventos meteorológicos: la EAIG Sur del Jíbaro, de
la provincia de Sancti Spíritus. Asimismo se destacaron sus análogas
de Matanzas, Aguada (Cienfuegos), Ruta Invasora (Camagüey), Fernando
Echenique y José M. Capote, estas dos últimas de Granma.
Sobre el Proyecto de Cooperación Vietnam-Cuba (comprende cinco
subproyectos), su director —Federico López Rueda— explicó que desde
que inició la cuarta etapa en el 2010, su impacto más directo ha
sido la disciplina y, claro está, eso se traduce en rendimientos y
calidad del arroz. En conversación con Granma puntualizó que
actualmente son ocho las provincias comprendidas por el proyecto
(Pinar del Río, Mayabeque, Artemisa, Matanzas, Cienfuegos, Sancti
Spíritus, Camagüey y Granma) y se extenderá a Villa Clara, Ciego de
Ávila, Las Tunas, Holguín (Proyecto Mayarí) y el Municipio Especial
Isla de la Juventud.
El año en curso se aspira llegar a 394 mil toneladas de arroz
listas para consumir —74 mil por encima del real del año pasado—, de
ellas, 288 mil 200 para el balance, así como producir 66 mil
toneladas de frijoles y otras 258 mil de maíz, informó Díaz
Rodríguez. Igualmente se refirió a la compra de equipamiento para
procesar el heno del arroz y empacarlo, con vistas a la alimentación
animal.
Fortalecer la capacitación e incrementar la exigencia y el
control, actualizar el Programa Arrocero partiendo del balance de
áreas y desde un enfoque integral en todos los eslabones que dan
cuerpo a ese proceso y desarrollar el Programa de Semillas, también
constituyen ejes básicos dentro de la estrategia del GAIG para el
2013.
Acerca de este particular, Jorge Horsford —jefe del Programa de
Semillas—, subrayó que en el 2012 se alcanzó el 22 % de utilización
de semilla certificada en la siembra de áreas comerciales a nivel
nacional y la meta para el presente calendario está volcada a lograr
el 60 % en el cumplimiento de ese indicador y en el 2014, el 100 %.
Por otra parte, se supo que en estos momentos existen 40,2
hectáreas sembradas de sorgo, con un logro del 75 % de germinación.
Un rubro que se irá potenciando paulatinamente, a partir del
crecimiento en áreas dedicadas a su cultivo.
Conmovedor resultó el reconocimiento a Francisco Aldana, un
arrocero de tradición y convicción, por más de cuatro décadas en
activo y con resultados envidiables, y a los dos mejores productores
de arroz en el país: Raido López Pujol, de la CCS cienfueguera Pedro
Figueiras, y Vladimir Izquierdo Sabatella, de la CCS José Martí, de
Artemisa. Los anegadores más destacados resultaron el espirituano
Silvio A. Prado, de la UBPC Mapo, y el camagüeyano Nardo López
Padilla de la UBPC Rodolfo Ramírez Esquivel.