SOFÍA.—
Más de 150 mil personas protagonizaron una nueva jornada de
protestas en decenas de ciudades búlgaras contra los monopolios y el
sistema político del país.
Los manifestantes amenazaron con proceder a la desobediencia
civil a menos que el Parlamento tome medidas urgentes para reducir
las facturas de electricidad y calefacción.
Miles de personas en la ciudad de Plovdiv iniciaron la protesta
con la quema de la Constitución de la República, con el objetivo,
dijeron, de comunicarle al gobierno su interés en reformar la ley
suprema.
El presidente Rossen Plevneliev saludó a la masiva movilización
en esta capital e invitó a los líderes de los manifestantes a
discutir sobre asuntos del Estado la próxima semana, pero fue
abucheado por la multitud.
Tras jornadas de protestas contra la corrupción, el alza de la
tarifas eléctricas y las medidas de austeridad del ejecutivo, el
primer ministro búlgaro, el conservador Boiko Borisov, presentó el
pasado martes su renuncia formal.
Borisov anunció la dimisión a sus funciones ante el Parlamento,
mientras fuera de esa institución decenas de miles de personas se
manifestaban contra la supuesta vinculación del gobierno con las
mafias.
Luego de aplicar durante cuatro años severas medidas de ajustes
en busca de mejores niveles macroeconómicos, los problemas sociales
en el país aumentaron, con bajos ingresos de la población que cuenta
con un salario medio de 350 euros, uno mínimo de 155 y pensiones de
75, los índices más modestos de la región.
Además, persisten las deficiencias del sistema de salud y el
aumento del desempleo, en medio de una fuerte crisis económica,
denuncia la oposición.
Bulgaria, que ingresó a la Unión Europea en 2007, es el miembro
más pobre del bloque comunitario.