La
oposición republicana está reacia a aceptar las propuestas de la
Casa Blanca para alcanzar una reforma integral de las leyes
migratorias, destacan hoy medios de prensa estadounidenses.
La filtración el fin de semana de las ideas que conforman la
propuesta alternativa del gobierno despertó airadas reacciones de
prominentes figuras republicanas del Congreso que negocian con los
demócratas las aproximaciones a un tema que enfrenta a sectores
políticos y sociales desde hace décadas.
Para algunos republicanos es algo contraproducente la filtración
de las ideas, las que, según el senador opositor Marco Rubio, pueden
darse por muerta antes de llegar al Capitolio.
En esa línea también se mueve el senador John McCain, una figura
controvertida en sus aproximaciones al tema que desde la
administración de George W. Bush se movió del apoyo a la oposición a
cualquier plan que implique lo que ellos consideran una amnistía
para un estimado de 11 millones de personas sin papales que trabajan
o residen en el país.
En declaraciones al programa Meet The
Press el fin de semana, McCain aseguró que la iniciativa del
gobierno fracasará pese a contemplar algunas de las exigencias
opositoras como la de mayor seguridad en la frontera para que siga
su curso legislativo.
La reforma de las leyes, negociada en la actualidad por grupos de
ambos partidos, tanto en el Senado como en la Cámara de
Representantes, aparentemente no puede ser guiada por la Casa
Blanca, donde el presidente Obama parece dispuesto a tener un
protagonismo, evidencian declaraciones de las partes.
Al respecto de la postura republicana, el jefe de personal de la
Casa Blanca, Denis McDonough, advirtió que la administración apoya
las gestiones pero si eso no funciona, Obama está dispuesto a ir
adelante con algunas prerrogativas presidenciales para avanzar en el
tema.
Este lunes varios medios abordaron la filtración del plan
gubernamental, lo cual desató una serie de recriminaciones políticas
y preguntas acerca de la promesa de Obama de permitir conversaciones
bipartidistas en el Congreso para tomar precedencia.
Algunos análisis sostienen que los republicanos podrían utilizar
la participación directa del presidente como una razón para rechazar
un posible compromiso bipartidista sobre el tema migratorio.
Pero los propios comentarios de funcionarios gubernamentales
indican que no hay una posición final en el gobierno y que lo
aireado son solo algunas ideas que pueden ayudar en las
aproximaciones que realiza el Congreso.
Sin embargo, los republicanos entienden que los esfuerzos del
mandatario para desarrollar su propia legislación socavarían los
trabajos en el Capitolio, ya que en su opinión las ideas de la Casa
Blanca toman las cosas en la dirección equivocada.
Destaca en la iniciativa gubernamental el concepto de abrir un
camino con fecha precisa para la regularización y obtención de la
ciudadanía de los indocumentados, a diferencia de los republicanos
que favorecen una ruta larga para la obtención de la residencia y la
nacionalización.
Se esperan en las próximas semanas mayores enfrentamientos sobre
el tema y más acusaciones de las partes contra presuntos intentos de
politización de una solución de cara a los aún lejanos comicios
presidenciales de 2016.