Los
teatros cubanos pronto promocionarán su nombre en los protagónicos
de grandes clásicos, sin importarle cuál la joven de 24 años solo
piensa en bailar porque confiesa que le encanta el escenario.
El público puede esperar de mí mucha pasión y una total entrega,
aseguró en entrevista exclusiva con Prensa Latina.
Navarro expresó admiración por la forma cubana de bailar pero
desestimó cualquier intento de copia: siento que no somos iguales,
yo entrené de forma rusa desde los 15 años en Carolina del Sur,
Estados Unidos, con un excelente maestro llamado Stanislav Issaev,
proveniente de la escuela Vaganova.
Por mi forma de bailar se darán cuenta de que no soy cubana, mis
brazos fluyen muy al estilo ruso y eso no es malo, simplemente una
manera diferente, además con el entrenamiento de los maestros de
aquí puede gustar, intuyó la artista.
En Cuba asumirá casi el doble de las funciones que hacía en
Panamá, donde realizan un promedio de 40 actuaciones al año, la
mayoría de programas conciertos con fragmentos de distintas obras y
solo dos ballets clásicos completos.
Venir acá, bailar mucho más y ampliar mi repertorio es una
oportunidad increíble que no podía desaprovechar, exclamó Navarro,
quien el año anterior interpretó papeles centrales en La bayadera y
Cascanueces.
Entre sus anhelos pendientes figura danzar el delicado cisne
blanco y el malvado negro en una noche pues el Ballet Nacional de
Panamá no repone El lago de los cisnes desde 1997.
Hace dos años, la artista bailó en su país Don Quijote junto al
primer bailarín cubano Romel Frómeta, en una temporada que nunca
olvidará porque la otra primera figura panameña se lesionó y ella
debió asumir las seis funciones seguidas con distintos partenaires
(compañeros de baile).
También ha compartido la escena con los cubanos Yosvany Cortellán
y Jorge Vega, con este último en el más reciente Festival
Internacional de Ballet de La Habana, en 2012, momento en el que su
atracción por el BNC llegó a oídos de Alicia Alonso y del director
del Museo de la Danza, Pedro Simón.
De acuerdo con la artista, la pareja vio una de sus
presentaciones en el evento, al poco tiempo, la joven recibió la
invitación acompañada de una crítica a su nombre artístico,
Manuelita, que le parecía demasiado extenso y aniñado a la Alonso.
Según la directora, Manu tendrá posibilidades superiores de
quedar en la mente de los amantes de la danza y Manuela Navarro
aceptó ese cambio con orgullo.
Por estos días de renacimiento, la bailarina aguarda propuestas
para darse a conocer en esta isla del Caribe, pero de todos los
personajes clásicos, uno le fascina, la Kitry de Don Quijote: siento
que ella y yo tenemos una conexión especial, nos parecemos en
personalidad, vamos de la mano, confesó.
La empatía con Kitry al menos se echa a ver en los deseos de
bailar de esta joven de grandes extremidades y brazos que
complementan a las palabras durante el diálogo.
En realidad me encantan muchísimos papeles, yo quisiera empezar
con un pas de deux como Diana y Acteón, pero todavía no sé qué
Alicia Alonso quiere que yo baile, y voy a respetar su deseo,
sostuvo la nueva primera bailarina del BNC.