Receta para la eficiencia

RONALD SUÁREZ RIVAS

PINAR DEL RÍO.— Quien la haya recorrido hace cinco años, hoy no la reconocería. Aun cuando se mantiene en el mismo sitio, y casi con los mismos hombres, la realidad de la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Águedo Morales ha cambiado tanto, que apenas se parece a lo que era hace solo un lustro.

foto del autorEn las mismas tierras y con los mismos hombres, mediante un trabajo arduo, la CPA Águedo Morales ha logrado superar la difícil situación financiera que tuvo en otra época. 

La producción ha crecido y se ha diversificado. Los tiempos en que los campesinos pasaban varios meses sin cobrar han quedado en el pasado, las deudas millonarias que se acumularon en otra época terminaron de saldarse, y a partir de este año empezarán a distribuirse utilidades.

Por ello, en medio de los esfuerzos que lleva a cabo el país para liberar de ataduras a las estructuras encargadas de aportar alimentos —muchas de las cuales todavía son ineficientes—, el ejemplo de esta CPA pinareña constituye la prueba de cuánto se puede lograr con organización y esfuerzo.

Raúl Gort Delgado, su presidente, recuerda que hasta hace alrededor de seis años, la Águedo Morales, acumulaba una deuda de 1,3 millones de pesos.

Hasta entonces, Gort se había desempeñado como administrador de una UBPC que registraba buenos resultados, de modo que se decidió fusionar ambas estructuras en una CPA al frente de la cual sería designado.

"Poco después nos incorporaron otras dos cooperativas, la Cristino Naranjo, que no perdía pero era muy pequeña, y la 17 de Mayo, que arrastraba 1,7 millones de pesos de deuda, y sus asociados llevaban nueve meses sin cobrar", recuerda.

"Los primeros tiempos fueron muy duros. Nos pasábamos los meses contando centavo a centavo, tratando de abrirnos paso. El Banco se negaba a darnos crédito, por temor a que con nuestra situación financiera, no le fuéramos a pagar, y cuándo mandábamos a comprar combustible o fertilizantes, nadie nos quería vender por la deuda tan alta que arrastrábamos.

"Ante tal panorama, reunimos todas las fuerzas, la reubicamos en nueve fincas y les inculcamos que para salir adelante había que producir.

"Lejos de amilanarnos, empezamos a buscar variantes para incrementar los ingresos. Así incorporamos nuevos cultivos en aras de lograr una mayor diversificación, y sembramos la cooperativa de una punta a la otra.

"Unido a ello, comenzamos a encargarnos de la comercialización con los mercados y la industria, algo que anteriormente no se hacía. La gente se sentaba a esperar por los camiones de la empresa de Acopio. Si venían bien, y si no también, porque se había perdido el sentido de pertenencia".

Aun así, las deudas heredadas eran demasiado altas, por tanto, teniendo en cuenta el despegue que empezaba a registrar la CPA, se decidió reajustarla para que pudiera ser pagada en cinco años, mediante el cumplimiento de sus planes de producción.

En poco tiempo, el volumen de las cosechas comenzó a crecer

"Si antes, entre las tres cooperativas que nos dieron origen no llegaban a los 20 mil quintales de cultivos varios en un año (909 toneladas), en el 2012, logramos más de cien mil (4 600 toneladas)."

Entre los principales renglones se encuentran el tomate (700 toneladas contratadas este año), el boniato (360), el pimiento (120) y el plátano (270), pero además se obtienen importantes cantidades de maíz, arroz, yuca, calabaza, fruta bomba...

Un marcado interés por el empleo de semillas de calidad, unido a la incorporación de personal técnico, han influido decisivamente en este incremento. "Cada finca cuenta con un ingeniero al frente", señala su presidente.

Además, han sido muy efectivos los mecanismos de estimulación que han ido incorporando. "Ello ha permitido aprovechar al máximo la fuerza de trabajo. Hoy, por ejemplo, tenemos 45 personas recogiendo tomate en un área que en otros momentos demandaba más de 300, gracias a un sistema de pago que incita a no perder un minuto", explica Gort.

Para el campesino, sin embargo, este es apenas el comienzo. "Hasta ahora no habíamos podido repartir utilidades, dada la obligación de saldar las deudas contraídas en otro tiempo, pero en el 2012 terminamos de pagar. Por tanto, a partir de este año nuestros 250 asociados podrán obtener beneficios muy superiores".

No obstante, el camino andado hasta ahora por la CPA Águedo Morales, en el municipio pinareño de Consolación del Sur, constituye una importante lección para aquellas estructuras que hoy permanecen empantanadas. "Con los precios actuales, no hay justificación para que existan cooperativas empeñadas. Donde eso ocurre, es porque no se trabaja", asegura Gort.

"Aquí mismo sucedió en otra época, porque en aquellos años en que llegaron a acumularse más de dos millones de pesos de deudas, se sembraban prácticamente los mismos cultivos, en las mismas tierras y con los mismos hombres. Solo que los métodos no eran correctos".

 

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