Bolivia se reintegra a la Convención Única de Estupefacientes de
1961, luego de la legalización en enero pasado del acullico
(masticado), lo cual fue considerado en el país como una victoria
diplomática.
Con su reinclusión en la referida Convención, esta nación andina
vuelve a formar parte también de las convenciones posteriores que
ratificaron a la misma y según el viceministro de Coca y Desarrollo
Integral, Dionisio Núñez, esto abre una puerta para luchar de manera
conjunta contra el tráfico de narcóticos.
"Ha sido una victoria histórica de la diplomacia boliviana",
aseguró Núñez, quien adelantó que el país continuará su campaña de
difusión para legalizar el masticado de la hoja de coca y su
comercialización allende las fronteras.
"Ahora estamos en la tarea de cómo legalizar esa hoja de coca que
está fuera de nuestras fronteras, al recordar que la
comercialización ya sobrepasó los límites del país", recalcó.
"La hoja de coca ya ha traspasado las fronteras bolivianas, hay
hoja de coca en Argentina, en Chile, en Brasil, Paraguay. Hay hoja
de coca en Europa, entre los residentes bolivianos, pero es gente
boliviana, aymara, quechua, que lleva la práctica de su cultura,
entonces la gente lleva", comentó Núñez días atrás.
Bolivia había renunciado a la Convención de 1961, porque uno de
los incisos de la misma prohibió el acullico, considerada una
práctica ancestral y milenaria en el país, protegida, además, por la
nueva Constitución Política del Estado.
El acullico es una pequeña bola hecha con hojas de coca que
generalmente se mezcla con cenizas de quinua y papa hervida. Durante
el mascado se diluyen en la saliva los principios activos del
estimulante.