El presidente Mahmoud Ahmadineyad se dirigió a la multitud para
recordar la significación histórica de aquel 11 de febrero, cuando
el pueblo persa logró derrocar la monarquía del shah Mohamad Reza
Pahlavi, uno de los más importantes aliados de Estados Unidos en la
volátil zona del Medio Oriente.
El pueblo iraní se hace más luminoso día a día y gracias a su
dignidad y grandeza no declina ante los ataques militares y
políticos de las potencias occidentales, dijo el jefe del Ejecutivo
iraní.
Señaló, asimismo, que a pesar de las presiones y sanciones
impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea, y las amenazas
militares de Israel, ningún poder podrá imponerse hoy a Irán pues la
nación persa no renunciará nunca a sus derechos legítimos.
Las medidas punitivas occidentales tratan de obligar a la
República Islámica a abandonar su programa de desarrollo nuclear,
que el Gobierno asegura tiene fines netamente pacíficos.