Nacido en Uruguay, pero hijo incuestionable de esta Isla —donde
vive desde 1969, y a lo que debe, por muchas razones, el haber
podido escribir ese excelente material narrativo que es su obra—,
este amante de la palabra tiene el don de cautivar a su
interlocutor, sea el lector o el auditorio, tanto por la profundidad
de sus razonamientos como por la ocurrencia solícita de sus
comentarios.
Ama los misterios de la traducción, que ha ejercido como pez en
el agua, gracias a su dominio de cinco lenguas, si bien reconoce que
"es un arte ingrato porque nadie conoce cuánto talento y saber
contiene una buena traducción"; y aunque salió airoso cuando
incursionó en el cine como guionista de la película Plaff,
prefiere verla. "Es que soy un hombre de la palabra y en el cine se
sirve a la imagen. Y para un escritor retórico y algo barroco el
cine resulta una jaula. Te obliga a describir con la cámara y a
diálogos telegráficos. Me siento amarrado".
A sus casi 80 años, bien nutridos de experiencias extraordinarias
y curiosos aconteceres, este creador de una veintena de novelas al
que tanto le ha aportado la intensidad con que ha vivido, no lo
piensa dos veces para asegurar que "duermen muchas más novelas de
las que mis musas en inevitable retirada podrían despertar" y que no
se considera un gran escritor "porque espero mucho más de mí. Esto
implica una proyección hacia el futuro y cuando uno anda ya por la
octava década es importante no ser todavía un gran escritor y querer
serlo. Es una forma de estar vivo y sentirse joven".
Prefiere entre sus creaciones, aunque diga "con la misma falsedad
de muchas madres que quiero por igual a todos mis hijos", la novela
histórica El ojo de Cibeles y sabe debido a la biografía del
tupamaro Raúl Sendic "que se me dan fáciles los géneros biográficos
y pretendo efectuar un libro de entrevistas a personajes como el
bailarín Carlos Acosta, o Kcho, y numerosos artistas de todos los
géneros, auténticos productos de la Revolución".
Con la apacible seguridad de su carácter niega la presencia de
sacudidas en el acto mismo de la creación, "y si alguna emoción
siento, suele ser cuando releo lo que escribí y olvidé, en general
fragmentos breves, a lo sumo un párrafo que siempre apunta a mis
grandes amores o convicciones". Sin embargo, y ya después de ese
sublime espacio un cauce sentimental lo conduce a sus ficciones.
"Hoy día, en que los años me impiden el hedonismo, me refugio en mis
personajes. Con ellos me levanto, zambullo desde la madrugada en sus
peripecias y en los mismos excesos que ahora cometen ellos; y de
rebote vivo un poco".
Dos de sus últimas entregas, El aguacate y la virtud y
Cuentos para ser oídos nos lo revelan como autor también de este
género donde sintió en un principio que no cabría su modo de
desarrollar las historias por resultarle pequeño ese formato.
"Después de haber creído durante 30 años que el cuento me estaba
vedado, ya aprendí un truco para escribirlos sin pasar trabajo.
Tienen sobre la novela la ventaja de que te sientas hoy, pasado
mañana tienes un cuento de 8 o10 páginas y puedes publicarlo de
inmediato en periódicos, revistas o prensa digital. Y como también
gustan, te ofrecen esa ventaja de la inmediatez. Luego puedes
convertir algunos en novelas. Para mi oficio de narrador es un gran
hallazgo y pretendo seguir escribiendo cuentos mientras me de la
cuerda.
Uno de los más hermosos homenajes a José Martí lo leí en uno de
esos cuentos, El desmemoriado. ¿Quién es para Chavarría el
más grande de los cubanos? ¿Qué significa para usted que junto con
Martí se le dedique esta Feria?
"Martí es enorme. Con los pobres de la tierra quiero yo
mi suerte echar es una divisa que entronca con los grandes
libertadores. Bolívar, Morazán, Artigas demostraron con sus gestas y
vidas, que también ellos la llevaban en sus corazones. Y a su
condición de impecable luchador por una causa patriótica, Martí
suma, como ninguno de los próceres de Nuestra América, su poesía
augural y su genio de ensayista político. Yo lo venero, y el que
esta Feria del Libro donde se me reconoce por mi obra, coincida con
el 160 aniversario de su natalicio, es solo casualidad, pero también
me alegro de ella".