Para ello la defensa rusa desempolvó 23 naves y buques de apoyo,
tres submarinos (uno de ellos nuclear), así como fuerzas aéreas
constituidas por cazas de largo alcance y el cuarto comando de
Fuerza Aérea y Defensa Antiaérea, que del 19 al 30 de enero tuvieron
como tarea principal comprobar la preparación del mando naval para
gestionar las misiones en las áreas marítimas lejanas y realizar
entrenamientos de capacitación en la defensa antisabotaje, según
informó el alto mando militar ruso.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, tiene el fortalecimiento
militar como uno de sus principales retos. Desde el comienzo del
nuevo periodo presidencial, en el 2012, se han puesto en práctica
programas de reequipamiento y de reformas radicales en las fuerzas
armadas, que les permitan adaptarse a los nuevos contextos
mundiales.
La envergadura de las maniobras en el Mediterráneo despertó
suspicacia entre analistas y políticos, a pesar de que el Kremlin
insistió en que las naves cumplían en primer lugar una función de
contención.
El capitán de primer rango de la reserva y experto en temas
castrenses, Oleg Shvedkov, explicó que con esa presencia se trata de
evitar que la situación de Siria desestabilice aún más la región.
Aunque la intención de Moscú es que los sirios resuelvan sus
propios problemas sin influencias externas, la situación se torna
cada vez más difícil ante la proliferación constante de armas
promovida por Occidente.
El propio canciller ruso, Serguei Lavrov, llamó recientemente a
que se analicen de manera más amplia los acontecimientos en Mali,
Libia y Siria, y expresó su preocupación por la militarización que
se ha producido en el norte de África. "Hay que tener en cuenta que
la crisis de un país puede desembocar en la desestabilización de una
región entera", enfatizó.
Lavrov explicó que en Siria todo está obstaculizado por la
obsesión de la oposición con derrocar al presidente Bashar al Assad,
y subrayó que nada podrá rectificar la situación en la nación árabe
mientras los rebeldes tengan como único fin la idea de deponer al
mandatario.
El jefe de la diplomacia rusa recordó que los países occidentales
que apoyaron la creación de una coalición opositora en Siria
prometieron convencerla de asumir una postura más constructiva, algo
que nunca ocurrió, "los jugadores externos del conflicto en Siria
parecen tener prioridades diferentes a las declaradas", aseveró
Lavrov.
No obstante, el Kremlin mueve paralelamente los hilos del diálogo
entre las partes beligerantes y ha manifestado que se encuentra
dispuesto a realizar nuevos contactos con representantes de la
oposición siria en busca de una salida consensuada del conflicto.
El constante rol mediador de Rusia evidencia que pueden existir
caminos alternativos a un enfrentamiento bélico, siempre que las
partes beligerantes estén dispuestas a desandarlos. Pero, como la
paz solo se logra si se está preparado para la guerra, las fuerzas
navales rusas exhibieron por estos días su potencial militar,
esperando que no sea necesario darle uso.