Ed
Koch, alcalde de Nueva York desde finales de la década de 1970 hasta
casi finales de los 80 y enemigo de las dictaduras latinoamericanas
que amenazaron en su momento con matarlo, falleció el viernes a los
88 años aquejado de problemas cardíacos.
Koch, un político conocido por su buen carácter y que se mantuvo
activo. Incluso hasta el propio Koch, fue informado de la amenaza en
octubre de 1976 por el entonces director de la CIA (Agencia Central
de Inteligencia), George Bush padre, quien le negó protección
especial.
"Ten cuidado", fue todo lo que le dijo el futuro presidente
estadounidense entre 1988 y 1992, de acuerdo con el relato de Koch.
Tras haber desestimado en principio la amenaza, el gobierno de
Estados Unidos bloqueó a fines de 1976 el nombramiento en de dos
puestos diplomáticos en Washington de militares uruguayos
involucrados, sin hacer mención pública de la verdadera razón, según
el libro de Dinges.
Se trataba del coronel José Fons, quien fue director del servicio
de inteligencia militar y el entonces mayor José Nino Gavvazzo, hoy
preso en Uruguay por violaciones a los derechos humanos.
En Estados Unidos, Koch será recordado más como alcalde de Nueva
York durante tres períodos, entre 1978 y 1989, una época en la que
la urbe estaba siendo azotada por el sida, la criminalidad, las
tensiones raciales y el aumento de los "homeless", los sin techo.
"Ed contribuyó a sacar a Nueva York de su período más negro y a
volverla a poner en el buen camino", dijo el viernes el actual
alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, quien pidió que las
banderas de la metrópoli ondeen a media asta.
Bloomberg se refirió a Koch como un "dirigente infatigable,
valiente y franco". A él se le atribuye el haber evitado el colapso
financiero de la mayor ciudad estadounidense, que estaba durante su
gestión al borde de la bancarrota.
Pero sobre todo, Koch será recordado como un personaje pintoresco
y con muy buen humor: "¿Qué tal lo estoy haciendo?", era la pregunta
ritual que le hacía a los habitantes de la ciudad al cruzárselos en
la calle o en el metro.
El demócrata fue famoso también por su accesibilidad y su
disposición a discutir cualquier tema, con la excepción de su vida
privada.