El
presidente del Parlamento europeo, el alemán Martin Schulz, abogó
este lunes en Madrid por un presupuesto europeo que permita reducir
los desequilibrios sociales y económicos "catastróficos" que hay en
el seno de la Unión Europea (UE).
"El desequilibrio social que hay actualmente en Europa es
catastrófico", dijo a la prensa.
Schulz se declaró particularmente, que alcanza en algunos países
de la UE "unos niveles jamás alcanzados antes".
Solucionar esta situación pasa por aprobar un presupuesto europeo
"ambicioso", que favorezca el crecimiento y no sólo la austeridad
presupuestaria, dijo Schulz, en Madrid donde asiste a la reunión de
la Confederación Europea de Sindicatos.
Los dirigentes de la UE deben acordar el presupuesto de la UE
para el periodo 2014-2020 en su próxima cumbre, el 7 y 8 de febrero
en Bruselas.
Algunos aspectos del presupuesto comunitario, especialmente los
Fondos de Cohesión europeos, son "muy importantes" para que algunos
países miembros puedan generar crecimiento, recordó.
"También espero que el gobierno español apoye al Parlamento en
esta misión", añadió Schultz.
España forma parte de los 13 países beneficiarios de los Fondos
de Cohesión, un instrumento de la política regional de la UE
destinado a los Estados miembros cuya renta es inferior al 90% de la
media comunitaria.
Schultz consideró que sólo las políticas de austeridad por sí
solas no funcionan y abogó por una "combinación ganadora" de
disciplina presupuestaria con inversiones selectivas para generar
crecimiento y luchar contra el paro juvenil.
"El Parlamento europeo no aprobará un presupuesto que no incluya
una política activa de crecimiento", especialmente en investigación
y crecimiento, añadió, recordando que en materia presupuestaria el
Parlamento y no los gobiernos nacionales, quienes tienen la última
palabra.
El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, propuso en
noviembre un presupuesto de 973.000 millones de euros para el
periodo 2014-020, es decir, 75.000 millones menos de lo solicitado
por la Comisión Europea.
El Parlamento europeo criticó la propuesta por sus "recortes" en
investigación, educación, programas para jóvenes y cooperación
internacional.