Un
tribunal guatemalteco decidió hoy que los exmilitares Efraín Ríos
Montt y José Mauricio Rodríguez deberán enfrentar un juicio por
genocidio y delitos de lesa humanidad, vinculados a la matanza de
miles de indígenas durante el conflicto interno (1960-1996).
El juez del juzgado Primero B de Mayor Riesgo, Miguel Ángel
Gálvez, tomó la decisión este lunes y convocó a las partes
involucradas a aportar pruebas el miércoles.
Gálvez aludió a las actas ministeriales de 142 testigos, 126
certificaciones, 84 declaraciones y 61 peritajes presentados por el
ministerio Público y leyó los decretos de la Ley Constitutiva del
Ejército (Decreto 28-83), como parte de un análisis de los medios de
prueba.
La autoridad jurídica, que también leyó testimonios de los
sobrevivientes, remarcó que el conflicto armado en Guatemala fue
reconocido a nivel internacional y tuvo seguimiento por la
Organización de Naciones Unidas con una Comisión Verificadora de
Derechos Humanos.
La defensa de los militares solicitó un recurso de reposición al
argumentar que la Fiscalía no tiene un fundamento objetivo para
determinar la participación de sus clientes en la comisión de los
delitos.
Sin embargo, Gálvez no dio trámite a esta solicitud por
considerar que no es el procedimiento adecuado y que en la fase de
este proceso "no le cabe ninguna guía impugnativa".
El exgeneral Ríos Montt salió escoltado por fuerzas de seguridad
y evitó ofrecer declaraciones a periodistas, entretanto en las
afueras de la Torre de Tribunales organizaciones sociales y
familiares de las víctimas de la guerra civil esperaban el resultado
con ceremonias mayas junto a un altar con fotos de los desaparecidos
en esa contienda.
La semana pasada el fiscal Orlando López ratificó las pruebas de
cargo y las acusaciones en contra de ambos.
López precisó, que aunque Ríos Montt y Rodríguez no fueron los
autores materiales de la matanza de mil 771 indígenas de la etnia
maya ixil, sí tenían conocimiento de los hechos perpetrados en 1982
y 1983.
Según peritajes y exhumaciones, acotó, la mayoría de las víctimas
eran niños y ancianos, personas que por edad no podían empuñar un
arma, como para ser señalados como guerrilleros.
La pesquisa de la Fiscalía reveló que el plan de campaña Victoria
82 alude a que había que entregar una copia del documento al
presidente y viceministro de la Defensa Nacional de entonces.
Asimismo, se expresa que hubo supervisión de las acciones
cometidas durante el conflicto armado interno, ya que los comandos
debían entregar un informe cada 15 días. En el plan Firmeza 83 se
establece la eliminación de actores subversivos y al respecto el
fiscal aclaró que cualquier ciudadano que no simpatizara con el
Ejército guatemalteco era considerado enemigo interno y sería
perseguido, señaló.
El fiscal también hizo referencia a la Fuerza de Tarea Gumarcaj,
que operaba en Santa Cruz del Quiché (noroeste), y alcanzó la
integración de mil 500 soldados de diferentes compañías, lo cual se
acredita como un operativo específico para atacar al grupo ixil.
La matanza se realizó durante el régimen militar encabezado por
Ríos Montt en 1982-1983.