WASHINGTON.—
La organización estadounidense Un Millón de Madres contra las Armas
exhortó a la Casa Blanca a garantizar la seguridad de los niños en
ese país y dictar medidas adicionales para el control de armamentos
en manos civiles.
El grupo cívico fue fundado en diciembre por Shannon Watts
(ciudadana común y madre de cinco hijos) un día después de la
balacera en una escuela primaria de Connecticut que dejó 27 muertos,
entre ellos 20 niños de entre seis y siete años.
Una alarma nacional se ha escuchado en Estados Unidos y no puede
ser silenciada, los pequeños que murieron en el colegio Sandy Hook
eran tan inocentes como los nuestros, subrayó Watts en un comunicado
público.
La activista recordó que la Segunda Enmienda de la Constitución
carece de un acápite para que los norteamericanos protegidos por el
derecho a portar armas sean responsables con la vida de los demás
compatriotas.
Un Millón de Madres contra las Armas quiere reeditar la marcha
del millón de personas de Martin Luther King y aconsejó al
presidente Barack Obama limitar el número de armas de fuego,
municiones y licencias concedidas por cada estado.
Tenemos sucursales en New York, Boston, Chicago, Denver,
Indianapolis, y New Jersey, y para el sábado convocamos a una gran
movilización que lleve nuestras voces hasta Washington, remarcó
Shannon Watts.
El Senado federal postergará los debates sobre un nuevo proyecto
de ley para el control de armas de fuego, y las discusiones
parlamentarias fueron transferidas para febrero.
La Cámara alta de 100 legisladores, con mayoría demócrata,
decidió dividir en varias etapas las sesiones de análisis de las
propuestas presentadas por Obama para contrarrestar la violencia
social.
De esa manera, es posible que demore más de lo esperado la
ratificación de nuevas normativas respaldadas por la mayoría de la
población, tras una oleada de incidentes violentos, en los cuales
sobresale la matanza de niños en Connecticut.
Según el líder mayoritario Harry Reid, el Senado está
comprometido a analizar a fondo los proyectos de legislación
dictados desde la Oficina Oval y además considerar otros aspectos
sociales que contribuyen a la violencia.
Unas 85 personas mueren cada día por causa de disparos en Estados
Unidos, un país de 315,1 millones de habitantes que cobija un
inventario de casi 310 millones de armas de fuego en casas
particulares.