Inauguran la 54 Edición del Premio Casa

Madeleine Sautié Rodríguez

Una Declaración de la Casa de las Américas, emitida en la voz de su presidente Roberto Fernández Retamar, fueron las palabras con las que se iniciaron en la sala Che Guevara de la sede, las jornadas de trabajo del Premio Literario, en su edición 54, en las cuales el destacado intelectual cubano recordó la ininterrumpida labor del certamen y de la institución en su empeño por la integración latinoamericana y caribeña en el ámbito de la cultura.

foto: Yander Zamora

A la inauguración asistieron Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Roberto Fernández Retamar, el crítico paraguayo Ticio Escobar y Ricardo Alarcón de Quesada.

El regocijo de la Casa ante "el impulso cobrado por el proyecto integrador en lo que va del siglo XXI", quedó expresado en la proclama que reconoció "la voluntad de los pueblos y de muchos gobiernos de la región" al propiciar alianzas como Alba, Mercosur, Unasur y Celac, que van "haciendo realidad el sueño de Bolívar, Martí y otros próceres desde la primera independencia hasta estos días esperanzados", que tiene como "principal artífice al presidente venezolano Hugo Chávez, cuyo decisivo apoyo a dichos propósitos no podemos dejar de rememorar en un instante como este".

Con la reafirmación de apoyo a esa voluntad integradora cerraron las palabras de Retamar y fueron presentados los respectivos jurados que valorarán las más de 700 obras que concursarán en poesía, novela, ensayo histórico-social, literatura testimonial, literatura brasileña y en el Premio Extraordinario —dedicado en esta ocasión a las culturas originarias de la región.

En la ceremonia inaugural se hallaban, entre prestigiosos intelectuales y amigos de la Casa, los miembros del Buró Político Miguel Díaz-Canel Bermúdez, vicepresidente del Consejo de Ministros; Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular; y Rafael Bernal, ministro de Cultura.

Las palabras de apertura del Premio estuvieron a cargo del destacado crítico e investigador de arte, el paraguayo Ticio Escobar, quien integra, además, el jurado del Premio Extraordinario, y que abundó sobre el particular de la Cultura y esfera pública en los tiempos del mercado, tal y como tituló su intervención.

Escobar agradeció el honor que para él significa pronunciar las palabras que introducen el Premio que, como explicó, "desde hace más de cincuenta años viene estimulando la escritura de literatos y ensayistas de América Latina y precipitando una excepcional producción editorial" a la par que "moviliza cuestiones como la calidad estética y el rigor analítico con que las mismas son encaradas".

Se refirió al certamen como capaz de haber sabido "mantener su compromiso ético con la imaginación y el discurso, con las herramientas que renuevan nuestra visión y nuestra acción sobre la realidad complicada del continente: un territorio zarandeado por vientos hostiles; demarcado por ideas fuertes, sueños porfiados e intensas metáforas" y aseguró que "haber sido invitado a esta Casa conlleva una significación especial"; y, además, "supone un privilegio y despierta un compromiso: el de seguir sosteniendo lo que creemos y creamos".

A su inclusión como miembro del jurado del Premio Extraordinario también hizo referencia al calificar a las culturas originarias, a las que se dedica el concurso en esta ocasión, como "fuente poderosa y modelo de construcción de futuro para nuestro continente".

"La ductilidad del Premio Literario Casa de las Américas —acotó— permite que estas formas diferentes ingresen, de igual a igual, con todas las otras, en el gran circuito de las culturas continentales. El Premio Extraordinario se dirige específicamente a estimular los estudios relativos a estas modalidades alternativas que sellan con fuerza la diferencia latinoamericana".

Por estas razones, consideró a la Institución que promueve este certamen "un espacio de resistencia cultural, único en nuestro continente", desde donde se pueden "seguir afirmando valores, debatiendo ideas y re-imaginando en conjunto las muchas maneras de abordar nuestras realidades complejas y renovar las apuestas de sentido que las impulsan y sostienen".

También desde su palabra fue vista la Casa como "una reserva de diferencia cultural capaz de impulsar la producción de modelos propios de sensibilidad y pensamiento (¼ ) que "ha logrado consolidar durante décadas un espacio plural de encuentros en torno a los grandes principios que nos reúnen, más allá de las divergencias y coincidencias de territorios y de historias".

 

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