El regocijo de la Casa ante "el impulso cobrado por el proyecto
integrador en lo que va del siglo XXI", quedó expresado en la
proclama que reconoció "la voluntad de los pueblos y de muchos
gobiernos de la región" al propiciar alianzas como Alba, Mercosur,
Unasur y Celac, que van "haciendo realidad el sueño de Bolívar,
Martí y otros próceres desde la primera independencia hasta estos
días esperanzados", que tiene como "principal artífice al presidente
venezolano Hugo Chávez, cuyo decisivo apoyo a dichos propósitos no
podemos dejar de rememorar en un instante como este".
Con la reafirmación de apoyo a esa voluntad integradora cerraron
las palabras de Retamar y fueron presentados los respectivos jurados
que valorarán las más de 700 obras que concursarán en poesía,
novela, ensayo histórico-social, literatura testimonial, literatura
brasileña y en el Premio Extraordinario —dedicado en esta ocasión a
las culturas originarias de la región.
En la ceremonia inaugural se hallaban, entre prestigiosos
intelectuales y amigos de la Casa, los miembros del Buró Político
Miguel Díaz-Canel Bermúdez, vicepresidente del Consejo de Ministros;
Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del
Poder Popular; y Rafael Bernal, ministro de Cultura.
Las palabras de apertura del Premio estuvieron a cargo del
destacado crítico e investigador de arte, el paraguayo Ticio
Escobar, quien integra, además, el jurado del Premio Extraordinario,
y que abundó sobre el particular de la Cultura y esfera pública
en los tiempos del mercado, tal y como tituló su intervención.
Escobar agradeció el honor que para él significa pronunciar las
palabras que introducen el Premio que, como explicó, "desde hace más
de cincuenta años viene estimulando la escritura de literatos y
ensayistas de América Latina y precipitando una excepcional
producción editorial" a la par que "moviliza cuestiones como la
calidad estética y el rigor analítico con que las mismas son
encaradas".
Se refirió al certamen como capaz de haber sabido "mantener su
compromiso ético con la imaginación y el discurso, con las
herramientas que renuevan nuestra visión y nuestra acción sobre la
realidad complicada del continente: un territorio zarandeado por
vientos hostiles; demarcado por ideas fuertes, sueños porfiados e
intensas metáforas" y aseguró que "haber sido invitado a esta Casa
conlleva una significación especial"; y, además, "supone un
privilegio y despierta un compromiso: el de seguir sosteniendo lo
que creemos y creamos".
A su inclusión como miembro del jurado del Premio Extraordinario
también hizo referencia al calificar a las culturas originarias, a
las que se dedica el concurso en esta ocasión, como "fuente poderosa
y modelo de construcción de futuro para nuestro continente".
"La ductilidad del Premio Literario Casa de las Américas —acotó—
permite que estas formas diferentes ingresen, de igual a igual, con
todas las otras, en el gran circuito de las culturas continentales.
El Premio Extraordinario se dirige específicamente a estimular los
estudios relativos a estas modalidades alternativas que sellan con
fuerza la diferencia latinoamericana".
Por estas razones, consideró a la Institución que promueve este
certamen "un espacio de resistencia cultural, único en nuestro
continente", desde donde se pueden "seguir afirmando valores,
debatiendo ideas y re-imaginando en conjunto las muchas maneras de
abordar nuestras realidades complejas y renovar las apuestas de
sentido que las impulsan y sostienen".
También desde su palabra fue vista la Casa como "una reserva de
diferencia cultural capaz de impulsar la producción de modelos
propios de sensibilidad y pensamiento (¼ ) que "ha logrado
consolidar durante décadas un espacio plural de encuentros en torno
a los grandes principios que nos reúnen, más allá de las
divergencias y coincidencias de territorios y de historias".