Justo cuando finaliza el plazo de dos meses de tregua unilateral
ofensiva decretado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), la guerrilla colombiana
reiteró este domingo su llamado a un cese bilateral de las
hostilidades con el gobierno de Juan Manuel Santos que rodee "de un
ambiente tranquilo" las conversaciones de paz.
"Con dolor en el corazón debemos admitir que vuelve la etapa de
los partes militares de guerra que nadie quiere en Colombia",
aseguró el jefe de la delegación de las FARC-EP, comandante Iván
Márquez, respondiendo a una pregunta de la prensa en el Palacio de
Convenciones de La Habana, sede principal de los diálogos.
La delegación gubernamental, como es habitual, no hizo
comentarios. El presidente colombiano, por su parte, destacó este
domingo que la Fuerza Pública está preparada para la reanudación de
los enfrentamientos, en declaraciones difundidas por el Sistema
Informativo de Gobierno tras un Consejo Extraordinario de Seguridad
en la Casa de Nariño en Bogotá.
Santos apuntó que hubo un "cumplimiento relativo" de la tregua
unilateral por parte de los guerrilleros con una reducción de
acciones y bajas. Sin embargo, mencionó algunos hechos "difíciles de
definir" como acciones ofensivas o defensivas que ocurrieron durante
esa etapa.
Desde el comienzo del actual proceso de paz —que tienen a Cuba y
Noruega como garantes y de acompañantes a Chile y Venezuela—, las
autoridades colombianas han reiterado que continuarán combatiendo la
guerrilla al tiempo que se adelantan las conversaciones para poner
fin a más de medio siglo de conflicto.
El comandante Márquez refirió también que, si no se logra el cese
bilateral del fuego, entonces las FARC-EP proponen un tratado de
regularización de la guerra para "evitarle a la población mayores
padecimientos".
"Podemos convenir muchos aspectos para lograr este propósito
humanitario" —precisó— y agregó que "si llega el momento lo
estaremos conversando con el Gobierno nacional de una manera muy
puntual".
Entretanto, la mesa de paz continúa sus debates centrada en el
complejo tema del desarrollo agrario integral, primero de una agenda
de seis que incluye las garantías políticas, la solución al problema
de las drogas ilícitas, el fin en sí mismo del conflicto y su
refrendación, así como los derechos de las víctimas.