Las acciones más significativas transcurrieron y transcurren en
el Taller de Reparaciones de Motores y Agregados, "corazón" del gran
complejo mecánico, puntualiza el ingeniero Pedro Manuel Vila, máxima
autoridad de la División desde mediados del pasado año.
"Con el ordenamiento del flujo productivo paramos la práctica de
recibir en el área de ensamble los motores de baja e impedimos que
los mecánicos les quitaran arbitrariamente piezas en buen estado".
A cargo del taller, el ingeniero Miguel Céspedes Céspedes,
muestra el área donde permanecen debidamente identificados los
motores por restablecer, lo cuales, asegura, fueron diagnosticados
en presencia de los solicitantes del servicio.
"De
acuerdo con el orden establecido, salen hacia el desarme, donde son
identificadas las partes inservibles, las posibles de recuperar y
las que están en buen estado. Aquí y en el área de ensamble
reforzamos el control sobre cada paso, en lo cual influye la
presencia permanente de los jefes en sus puestos".
Debido a la alteración de esa responsabilidad hubo veces que fue
imposible tomar decisiones ante situaciones imprevistas. También
impidió seguir cada pieza desde la salida del almacén hasta el
momento de colocarla. Así muchas tomaron ilegalmente otra ruta,
plantea el ingeniero Juan Zaldívar Campaña, actual responsable del
control de la calidad.
"Ni un motor más saldrá sin la prueba de carga reglamentada,
contrariamente a lo ocurrido en la pasada zafra. Para no trabajar a
ciegas, echamos a andar los tres bancos de pruebas, donde las
unidades reparadas, después del asentamiento en frío, trabajan en
bajas, medias y altas revoluciones. Si dan fallos, se corrigen, lo
que implica un serio análisis para determinar porqué ocurrió".
Posteriormente revisa un grupo de motores D-240 (usados en
tractores), aptos para ser devueltos a los clientes. Cada uno lleva
un pasaporte técnico con precisiones indispensables, entre ellas la
temperatura y la presión de aceite durante el régimen de trabajo y
el periodo de garantía.
Yadier Serrano Concepción, joven mecánico especializado en la
línea de motores de la firma Mercedes-Benz defiende las medidas
organizativas aplicadas. "Aprovechamos mejor el tiempo y los
recursos", dice. Y remata: "Me he propuesto que los motores
ensamblados por mi no tengan fallos en el banco de pruebas".
Si los jefes no crean en los trabajadores la responsabilidad por
el uso de los recursos, el control pierde efectividad, recuerda a
los presentes en el intercambio Pedro Manuel Vila, muy animado por
el deseo de proseguir el relato de experiencias argumentadas
sólidamente.
"Una comisión integrada por directivos, especialistas y mecánicos
del Taller verifica lo adquirido por los compradores, su estado,
lugares de ubicación en el almacén y coincidencia con las
necesidades. Así comienza el seguimiento de las piezas hasta su uso,
lo que reduce las posibilidades de desvíos".
"Igualmente ha facilitado hacer demandas a los proveedores
extranjeros, porque detectamos piezas y conjuntos de reparaciones en
mal estado. Hace poco sucedió con algunos cigüeñales y sus metales".
Una grúa viajera y los dispositivos para verificar la
hermeticidad de las tapas de block y el funcionamiento de las bombas
de agua y aceite ensanchan la relación de medios rescatados en el
taller.
Actualmente cierran el ciclo de rehabilitación de la vieja
lavadora de motores, fuera de servicio desde el 2001. La novedad es
la sustitución de los quemadores de combustible por resistencias
eléctricas.
El hecho de que incrementará la productividad en el desarme, hará
más humana la labor de los mecánicos y evitará importar una máquina
de menor capacidad y elevado precio, son razones convincente para
ponerla en marcha.
Todo ha transcurrido con más dinamismo desde que el mantenimiento
volvió a ser prioridad asumida por un grupo de especialistas,
también responsables de las acciones de desarrollo general en la
División.
Modificaciones de pizarras de mando, la recuperación capital de
la cizalla diseñada para cortar gruesas planchas metálicas y el
restablecimiento de la máquina automática productora de mallas para
carretas y de más de una decena de equipos de soldar, constituyen
huellas concretas dejadas en otros talleres.
"Trabajamos con el concepto de crear condiciones para evitar
roturas y solucionar con prontitud los imprevistos", resume el jefe
del Grupo, ingeniero Maikel Córdova.
Un intercambio final de este reportero con Pedro Manuel Vila, así
como el seguimiento de la discusión para aprobar el plan de
producción mensual en el Taller de Reparación de Motores y Agregados
son suficientes para comprender el reclamo de aplicar en el área un
sistema de pago que estimule la productividad.
Este último debate "a camisa quitada" también revela que la
experiencia de los trabajadores, la recuperación paulatina de
máquinas-herramienta y medios técnicos en general, así como la
consolidación de las medidas organizativas, entre otras cosas,
seguirán abriendo el camino a los resultados productivos.