La maestría técnica acumulada por este carpintero es tal que es
capaz de identificar desde cierta distancia, por las vibraciones,
cuándo una cuchilla de una garlopa, de un cepillo o de cualquiera
otra máquina-herramienta trabaja desajustada o desbalanceada.
Sus vastos conocimientos sobre la conformación del mueble y el
equipamiento tecnológico empleado en esta tarea, constituyen
resultado de su larga experiencia en los trajines de una
carpintería, pero sobre todo, de su insaciable afán por la
superación, la búsqueda, la investigación y la innovación.
Guillermo lo mismo crea un diseño de mueble a escala natural,
restaura determinado proyecto de ese útil, repara o recupera un
equipo tecnológico, enrolla un motor, fabrica y afila cuchillas, que
labora como instructor del aula anexa radicada en la Empresa, en la
que se forman decena y media de jóvenes de politécnico como
carpinteros ebanistas.
Más de 20 de sus creaciones han sido reconocidas por la
Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores, las que en su
conjunto superan los 166 mil pesos de efecto económico.
Condecorado con el Sello 8 de Octubre, que otorga esa asociación,
Guillermo diseñó un portacuchillas para el trompo o tupiz,
componente eficaz en la devastación de la madera y el mejoramiento
del acabado del mueble.
A su talento se debe, además, la recuperación de los rodillos de
la lijadora-calibradora, el diseño y fabricación de cuchillas para
el torno copiador (máquina-herramienta clave en la conformación del
sillón salomónico, que es la pieza insignia de esta industria
guantanamera), y la preparación de las bandas de lijas para las
máquinas lijadoras.
"Una banda de lija cuesta en el mercado internacional alrededor
de 50 dólares", dice Guillermo para ilustrar el sustantivo aporte
que hace a Muebles Imperio y al país.
Confiesa que en principio no le gustaba ser carpintero, pero que
con el tiempo ello constituyó su gran pasión, tanto que de sus 76
años de vida, más de 60 los ha dedicado a ese oficio.
Locuaz, preciso en el hablar, opina que un buen carpintero es un
artista, solo que en la elaboración de la madera. "Para triunfar en
esta labor hay que extremar la atención en lo que se hace, tener
concentración de la mente, los movimientos del cuerpo controlados,
observar, estudiar y, lo fundamental, ser celosos con la calidad.
"Todavía hoy, lastimosamente, no pocas veces el pago por acuerdo
en la industria del mueble conlleva a problemas de calidad de la
producción, derivados del apuro del trabajador por ganar más dinero
en menos tiempo", considera.
"No es que sea malo el sistema de pago. Lo que sucede es que no
siempre funciona debidamente el control de la calidad", aclara este
fundador de Muebles Imperio, quien después de jubilado fue
contratado por la Empresa para continuar nutriéndose de su
sabiduría.