WASHINGTON, 17 de enero.— El Senado de Estados Unidos ralentizará
los debates sobre el nuevo Proyecto de Ley Federal presentado por
Barack Obama para el control de armas de fuego, y las discusiones
parlamentarias fueron transferidas para febrero, informa PL.
El plan de Obama ha generado una fuerte oposición de los
activistas por los derechos a portar armas, encabezados por la
poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en
inglés), y enfrenta una dura batalla para su aprobación en el
Congreso.
Se trata de un programa con tres líneas fundamentales:
prohibición de fusiles de asalto, limitaciones en la venta de
municiones y nuevas pautas para la vigilancia de cheques al
comprador.
El restablecimiento de una prohibición sobre armas de asalto, que
fue aprobada en 1994 pero expiró diez años después cuando el
Congreso no la renovó, es visto como la medida más difícil para que
la acepten los legisladores, pese a que según sondeos cuenta con un
amplio apoyo público, reporta Reuters.
Encuestas apuntan a que los pasos dados por el mandatario tienen
un amplio respaldo, en especial los referidos a fijar mayores
revisiones sobre las personas que compran armas.
No obstante, un estudio realizado por el Times y la cadena de
televisión CBS a nivel nacional sostiene que el público está de
acuerdo con la NRA, en lugar de con el Presidente, sobre la
intensificación de la presencia de la policía en las escuelas. Tres
cuartas partes de los encuestados favorecen la idea de que más
policías y guardias de seguridad armados ayudarían a evitar las
masacres.