Esta
ligera edificación fue levantada a orillas de la Muralla en 1846,
situada en la manzana comprendida entre las calles Colón, Morro,
Zulueta y Refugio, en el hoy municipio de La Habana Vieja.
Originalmente se llamó Circo Habanero y tuvo una capacidad para
poco más de mil 300 espectadores y su dueño era Miguel Nin Pons.
Escenario para la presentación de óperas y obras de teatro,
preferido por las compañías de verso, magos y espectáculos de
variedades.
En 1853, al fallecer el intendente Villanueva, este Circo adopta
el nombre de Teatro Villanueva, en su memoria.
José Julián Martí Pérez y su maestro Rafael María de Mendive
acostumbraban visitar el lugar. El 22 de enero de 1869, varias
escuadras de voluntarios atacan el teatro, donde se habían
presentado un programa incendiario, con el fin de recaudar fondos
para unos insolventes, y una obra costumbrista que es interrumpida
en la novena escena con vivas a la independencia, a Cuba y a
Céspedes.
En medio de la balacera, Doña Leonor Pérez Cabrera (1828-1907),
la madre de Martí, sale a la calle en busca de su hijo, quien luego
recordó el incidente en el artículo El parte de ayer,
México (1875) y en los Versos Sencillos, número XXVII,
(1891).
Aquellos sucesos desencadenaron el terror contra los
revolucionarios. Fueron saqueados el palacio de Miguel Aldama y la
casa de Leonardo Montes, y el café El Louvre fue atacado a tiros.
Comenzaba el éxodo de miles de familias hacia el extranjero.
Clausurado el teatro en 1869, se convirtió en casa de vecindad. Y
en 1887 fue demolido y se construyó la tabaquería La Corona.