Lo más probable es que para resolver ese necesario servicio, en
numerosas ocasiones haya tenido que "caer", billetes en mano, ante
ciertos personajes que, sin registro ni patente alguna, se dedican
de modo tan "gentil" a ese tecnológico giro de facilitación.
El hecho ilustra el poco conocimiento que aún prevalece en una
buena parte de la población acerca de las variadas posibilidades que
ofrecen los Joven Clubs de Computación a todo lo largo y ancho del
país.
Estar al día contra la peligrosa influencia de los virus
informáticos es, apenas, una arista dentro de las ventajas que
ofrece el mencionado centro, cuyas puertas permanecen abiertas todo
el tiempo a la curiosidad cognoscitiva o al quehacer docente e
investigativo de quienes necesitan algún tipo de información,
consultar la Enciclopedia colaborativa EcuRed, acceder a su
permanente actualización y hasta guardar temporalmente contenidos,
en caso de no tener condiciones idóneas para ello en el hogar.
Según explica Ada Alicia Duarte, especialista de servicios
informáticos, el centro funciona en coordinación con 28 Joven Clubs
asentados en los ocho municipios de la provincia.
Aunque todavía pueden aportar más, esas instalaciones tuvieron un
buen desempeño a lo largo del recién concluido año 2012, cuando
prepararon a casi 30 mil tuneros, en cursos relacionados con el
diseño, la programación; así como en las modalidades básica y
avanzada de informática y electrónica, entre otros.
Superior al año precedente, ese egreso confirma que es posible
avanzar haciendo un uso más organizado y eficiente de equipos no
precisamente nuevos, sometidos a una intensa actividad y que, en
consecuencia, requieren extremo cuidado y constantes alternativas
para contrarrestar su obsolescencia tecnológica.
Por ello, Marlene Rodríguez Suárez y Kirenia Romero Díaz,
especialistas también, coinciden al ponderar la experiencia de las
aulas extramuros, como variante que permite extender cursos de gran
valor hasta locales propicios, en el sector educacional y en
determinadas empresas e instituciones.
Con el sedimento de un cuarto de siglo ya, la red tunera busca
nuevas alturas en el 2013 para continuar consolidando también la
huella (no solo técnica, sino también humana) dejada por espacios a
la medida de personas discapacitadas, la tercera edad, modalidades a
distancia y cursos de posgrado.
¿Limitaciones? Claro que existen: tecnológicas, materiales y
subjetivas. Reservas y potencialidades también. Estas últimas saltan
a la vista en instalaciones como la encabezada por Odalys Bermúdez y
Acel Leyva, en el reparto portopadrense de La Micro, con un marcado
vínculo social que, a la par de las actividades habituales, genera
experiencias asociadas a las artes plásticas, manualidades, música,
declamación, narrativa y otras manifestaciones que convierten a ese,
como a muchos Joven Clubs, en centros promotores de cultura.
Por ello, 25 años después, ahí están: con una aparente brisa de
tranquilidad que suele distar de su cotidiana y permanente actividad
y de momentos tan agitados y decisivos como las elecciones, censos
de población y otras situaciones que requieren la cooperada
asistencia y contribución de las nuevas tecnologías y de quienes las
hacen funcionar.
Por razones así, luego de visitar una de esas instalaciones, el
23 de noviembre del 2001, Fidel expresó: "Lo que quiero escribir es
que me siento muy feliz... Más que un Joven Club, he visto un
telescopio con el que se puede escrutar el infinito universo de un
futuro para la Patria y para el mundo... ".