Si fácil resulta imaginar la intensidad que para asegurar tan
vitales renglones requiere el proceso industrial, difícilmente
alguien llegaría a pensar que el talón de Aquiles de la línea con
solo cinco años de explotación estaría en su único autoclave
destinado a la esterilización de productos terminados.
"Realmente la planta había mostrado un comportamiento estable
—asegura el ingeniero Juan Centelles Díaz, director general de la
empresa—, hasta que en agosto del 2011 presentó las primeras fallas
mecánicas en ese equipo, pero a pesar de ello cerramos el año con un
récord productivo ascendente a ocho millones 370 mil sueros.
"De conjunto con técnicos de la Empresa de Mantenimiento a
Centrales Eléctricas (EMCE) —agrega—, realizamos algunas
correcciones a inicios del 2012, pero el agotamiento de la
estructura metálica y la falta de hermeticidad en sus puertas
determinaron en junio la necesidad de sustituirlo por uno nuevo".
Según la evaluación técnica realizada previamente, el proceso
inversionista requeriría de dos a tres meses para examinar ofertas y
contratos, y cerca de un año en la importación y montaje del
autoclave, cuyas pruebas de puesta en marcha estarían fijadas a
finales del primer semestre del actual año.
La paralización de la planta por esa causa afectaría el
cumplimiento del plan anual de la empresa en un 60 %, así como el
tratamiento salarial del 52 % de los 752 trabajadores, cuya
reubicación dentro del centro por un periodo prolongado resultaba
improbable.
Por su parte, el país tendría que erogar alrededor de tres
millones de dólares en la importación de más de seis millones de
sueros requeridos para completar las necesidades del pasado año,
otra respetable suma en el primer semestre del actual, y una
inversión no menor de los dos millones de dólares por el nuevo
equipo.
Al parecer, la suerte de la planta estaba echada. En su momento
más crítico había que comprar el autoclave y se procedió a dar los
pasos en Cuba y el extranjero. Sin embargo, resultaba imposible
esperar cruzados de brazos, aguardar por el barco con la
importación.
"En su última intervención —señala Centelles Díaz—, los
compañeros de la EMCE plantearon que al concluir la reparación
capital de la Unidad-6 de la termoeléctrica Antonio Maceo ‘Renté’,
podrían valorar la posibilidad de acometer un trabajo más profundo,
para llegar a un nivel de sostenibilidad y confiabilidad del
equipo".
Pero en realidad propusieron trabajar en los dos objetivos:
alistar para el verano el importante generador de cien megaWatt y
facilitar la producción del vital medicamento.
"Inmediatamente —refiere el ingeniero Ignacio Medrano Fernández—,
enviamos una brigada encabezada por los ingenieros Pablo Sigüenza
Limonta, Eliécer Castillo Blanco y Alfredo Geles Hechavarría,
especialista en partes mecánicas, experto en control de metales y
jefe del taller de mantenimiento, respectivamente, para evaluar
in situ el problema.
"La estructura del autoclave —precisa—, no estaba a la altura del
rigor de trabajo que se lleva a cabo en la línea, el volumen de
soldaduras de los soportes no se correspondía con la exigencias
operativas, y debido al peso de los carros transportadores de sueros
el túnel de esterilización se había partido por el medio".
Durante casi dos meses se trabajó intensamente día por día, de
ahí que mientras el firmamento santiaguero resplandecía con los
fuegos artificiales de los festejos carnavalescos, la planta se
iluminaba con las antorchas de corte y varillas de soldadura de los
paileros, soldadores y mecánicos.
La alta calificación de hombres como Danilo Ductel León,
Guillermo González Rivero y Andrés Alarcón Tamé, posibilitó el
delicado trabajo con chapas de acero inoxidable de fino espesor, la
precisión en las soldaduras y juntas, y la exquisita y sólida
terminación del autoclave el 13 de agosto, el mismo día que, en
1988, el Comandante en Jefe inauguró la línea de sueros.
"No solo quedó como nuevo —expresa Geles Hechavarría—, se logró
el nivel de confiabilidad requerido para elevar la producción y
establecer el récord productivo, con un equipo garantizado por
varios años, para que el país pueda disponer en el momento oportuno
del financiamiento requerido en la inversión planteada".
En correspondencia con ese esfuerzo el resto quedó a cargo de los
hombres y mujeres de la planta, entre quienes se organizó una cuarta
brigada para laborar ininterrumpidamente, como estrategia que
lograría rescatar el atraso equivalente a cuatro meses, superar
varias veces los récords diarios, para un mes, y finalmente el
anual.
Según el colectivo, para resaltar nombres se impone citarlos a
todos, pero nadie olvida a la propia jefa de la unidad de sueros
Genoveva Bacallao Leyva, cuando después de perder el techo de su
casa y pasar el huracán Sandy dentro de un closet llegó con lágrimas
en los ojos y dijo: "ahora vamos a cumplir el plan".
"El ciclón nos había llevado la torre de enfriamiento —enfatiza
el especialista principal Jorge Díaz Bestard—pero los nueve días
paralizados por su restablecimiento no impidieron ese compromiso,
donde como nunca se fue más riguroso en la calidad de un producto
que jamás ha recibido reclamación alguna".
Además de sueros, la empresa sobrecumplió las soluciones
concentradas para hemodiálisis, materializó con más de 788 millones
el amplio surtido de tabletas como vitamina B-1, Aspirina 125 mg,
Naproceno, Nutriforte, Diazepán, y en el caso de las vendas
enyesadas, la afectación causada por Sandy en la materia prima
impidió rebasar el 84 % del plan.
Entrega y sentido de pertenencia, alejados de la nociva práctica
de esperar soluciones, han servido al colectivo santiaguero para
garantizar los medicamentos al sistema nacional de salud, satisfacer
el mercado nacional y cumplir con las exportaciones.