Santiago de Cuba

No esperaron el barco… y lograron más

En la Empresa Laboratorio Oriente desterraron la nociva práctica de esperar soluciones de afuera y alcanzaron la mayor producción de sueros de su historia

Eduardo Palomares Calderón

Una visión realista sobre la necesidad y posibilidad de solucionar dificultades tecnológicas que auguraban un descalabro en la elaboración de soluciones parenterales, propició el pasado año en la Empresa Laboratorio Farmacéutico Oriente, transformar la situación con ocho millones 557 mil 947 sueros, representativos de la mayor producción alcanzada en su historia.

El especialista principal Jorge Díaz (a la izquierda), asegura que el autoclave ha quedado como nuevo.

Perteneciente al recién constituido Grupo Empresarial BioCubaFarma, la entidad santiaguera asume mediante la más moderna planta de su tipo en el país el 60 % de la demanda nacional de sueros de cloruro de sodio al 0,9 %, y dextrosa (5, 10 y 30 %) envasados en bolsas plásticas de 250, 500 y mil mililitros.

Además, garantiza al servicio nefrológico de la red hospitalaria comprendida desde Ciego de Ávila hasta Guantánamo las soluciones concentradas para hemodiálisis de los tipos acetato (A) y ácida (bicarbonato de sodio), que de lo contrario habría que importarlas.

Fotos del autorDanilo Ductel, Guillermo González, Andrés Alarcón y el ingeniero Alfredo Geles, estuvieron entre los trabajadores de la EMCE que rescataron el autoclave.

Si fácil resulta imaginar la intensidad que para asegurar tan vitales renglones requiere el proceso industrial, difícilmente alguien llegaría a pensar que el talón de Aquiles de la línea con solo cinco años de explotación estaría en su único autoclave destinado a la esterilización de productos terminados.

"Realmente la planta había mostrado un comportamiento estable —asegura el ingeniero Juan Centelles Díaz, director general de la empresa—, hasta que en agosto del 2011 presentó las primeras fallas mecánicas en ese equipo, pero a pesar de ello cerramos el año con un récord productivo ascendente a ocho millones 370 mil sueros.

"De conjunto con técnicos de la Empresa de Mantenimiento a Centrales Eléctricas (EMCE) —agrega—, realizamos algunas correcciones a inicios del 2012, pero el agotamiento de la estructura metálica y la falta de hermeticidad en sus puertas determinaron en junio la necesidad de sustituirlo por uno nuevo".

Según la evaluación técnica realizada previamente, el proceso inversionista requeriría de dos a tres meses para examinar ofertas y contratos, y cerca de un año en la importación y montaje del autoclave, cuyas pruebas de puesta en marcha estarían fijadas a finales del primer semestre del actual año.

La paralización de la planta por esa causa afectaría el cumplimiento del plan anual de la empresa en un 60 %, así como el tratamiento salarial del 52 % de los 752 trabajadores, cuya reubicación dentro del centro por un periodo prolongado resultaba improbable.

Por su parte, el país tendría que erogar alrededor de tres millones de dólares en la importación de más de seis millones de sueros requeridos para completar las necesidades del pasado año, otra respetable suma en el primer semestre del actual, y una inversión no menor de los dos millones de dólares por el nuevo equipo.

PENSAR COMO PAÍS

Al parecer, la suerte de la planta estaba echada. En su momento más crítico había que comprar el autoclave y se procedió a dar los pasos en Cuba y el extranjero. Sin embargo, resultaba imposible esperar cruzados de brazos, aguardar por el barco con la importación.

"En su última intervención —señala Centelles Díaz—, los compañeros de la EMCE plantearon que al concluir la reparación capital de la Unidad-6 de la termoeléctrica Antonio Maceo ‘Renté’, podrían valorar la posibilidad de acometer un trabajo más profundo, para llegar a un nivel de sostenibilidad y confiabilidad del equipo".

Pero en realidad propusieron trabajar en los dos objetivos: alistar para el verano el importante generador de cien megaWatt y facilitar la producción del vital medicamento.

"Inmediatamente —refiere el ingeniero Ignacio Medrano Fernández—, enviamos una brigada encabezada por los ingenieros Pablo Sigüenza Limonta, Eliécer Castillo Blanco y Alfredo Geles Hechavarría, especialista en partes mecánicas, experto en control de metales y jefe del taller de mantenimiento, respectivamente, para evaluar in situ el problema.

"La estructura del autoclave —precisa—, no estaba a la altura del rigor de trabajo que se lleva a cabo en la línea, el volumen de soldaduras de los soportes no se correspondía con la exigencias operativas, y debido al peso de los carros transportadores de sueros el túnel de esterilización se había partido por el medio".

Durante casi dos meses se trabajó intensamente día por día, de ahí que mientras el firmamento santiaguero resplandecía con los fuegos artificiales de los festejos carnavalescos, la planta se iluminaba con las antorchas de corte y varillas de soldadura de los paileros, soldadores y mecánicos.

La alta calificación de hombres como Danilo Ductel León, Guillermo González Rivero y Andrés Alarcón Tamé, posibilitó el delicado trabajo con chapas de acero inoxidable de fino espesor, la precisión en las soldaduras y juntas, y la exquisita y sólida terminación del autoclave el 13 de agosto, el mismo día que, en 1988, el Comandante en Jefe inauguró la línea de sueros.

"No solo quedó como nuevo —expresa Geles Hechavarría—, se logró el nivel de confiabilidad requerido para elevar la producción y establecer el récord productivo, con un equipo garantizado por varios años, para que el país pueda disponer en el momento oportuno del financiamiento requerido en la inversión planteada".

En correspondencia con ese esfuerzo el resto quedó a cargo de los hombres y mujeres de la planta, entre quienes se organizó una cuarta brigada para laborar ininterrumpidamente, como estrategia que lograría rescatar el atraso equivalente a cuatro meses, superar varias veces los récords diarios, para un mes, y finalmente el anual.

Según el colectivo, para resaltar nombres se impone citarlos a todos, pero nadie olvida a la propia jefa de la unidad de sueros Genoveva Bacallao Leyva, cuando después de perder el techo de su casa y pasar el huracán Sandy dentro de un closet llegó con lágrimas en los ojos y dijo: "ahora vamos a cumplir el plan".

"El ciclón nos había llevado la torre de enfriamiento —enfatiza el especialista principal Jorge Díaz Bestard—pero los nueve días paralizados por su restablecimiento no impidieron ese compromiso, donde como nunca se fue más riguroso en la calidad de un producto que jamás ha recibido reclamación alguna".

Además de sueros, la empresa sobrecumplió las soluciones concentradas para hemodiálisis, materializó con más de 788 millones el amplio surtido de tabletas como vitamina B-1, Aspirina 125 mg, Naproceno, Nutriforte, Diazepán, y en el caso de las vendas enyesadas, la afectación causada por Sandy en la materia prima impidió rebasar el 84 % del plan.

Entrega y sentido de pertenencia, alejados de la nociva práctica de esperar soluciones, han servido al colectivo santiaguero para garantizar los medicamentos al sistema nacional de salud, satisfacer el mercado nacional y cumplir con las exportaciones.

 

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