Chuck Hagel, ¿apuesta por el cambio?

DALIA GONZÁLEZ DELGADO

Cuando falta menos de una semana para que comience su segundo periodo como presidente de Estados Unidos, Barack Obama ha ido nombrando a cada uno de los miembros de su nuevo gabinete, aunque sus propuestas aún deben recibir el visto bueno del Senado. Especialmente polémica ha sido la nominación de Chuck Hagel como Secretario de Defensa, en un acto que algunos analistas califican como el "más valiente" del mandatario, e incluso afirman que su decisión expresa una voluntad de cambiar el rumbo de la política exterior. ¿Cuánto de cierto hay en eso?

Foto: ReutersBarack Obama y Chuck Hagel.

Hagel, un republicano, ha recibido las críticas de los sectores más conservadores de su partido. No le perdonan haber condenado la invasión a Iraq, pretender reducir el presupuesto del Pentágono, oponerse a un ataque militar contra Irán, y reprobar la actitud del gobierno israelí en relación con Palestina, pues considera que Netanyahu no tiene interés en una solución de dos estados.

Lo cierto es que en un inicio Hagel sí apoyó la contienda bélica contra Iraq, pero cuando comprendió que la misión estaba estancada la calificó como "una de las más peligrosas equivocaciones en materia de política exterior desde Vietnam".

Si el Senado lo confirma, será el primer Secretario de Defensa que habrá servido en Vietnam, de donde regresó con dos condecoraciones.

En el 2007 fue el único senador republicano que votó a favor de una resolución presentada por el ahora vicepresidente, Joseph Biden, en contra del envío de 20 mil soldados más al frente iraquí. Sus compañeros de partido lo acusaron públicamente de traidor.

Por su condena a las sanciones unilaterales contra Irán ha sido tildado —sin razón— de antiisraelí. No obstante, el poderoso lobby sionista está dividido entre quienes apoyan a Hagel y quienes lo critican, y como es habitual en la política estadounidense, el dinero ha fluido para apoyar ambas posibilidades.

El mayor desafío al que se enfrentará será dirigir el Pentágono en época de déficit, pues podría ser necesario recortar el presupuesto y eso no hace feliz a muchos miembros del establishment.

Las posiciones de Hagel en cuanto a política exterior se asemejan bastante a las promesas que hizo Obama cuando llegó a la Casa Blanca en el 2008, y luego incumplió (porque no pudo o no quiso hacer otra cosa). ¿Habrá decidido el presidente volver a sus raíces? Téngase también en cuenta que el secretario de Estado será John Kerry, otro crítico mordaz de la política de Bush.

Stephen Walt, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Harvard, considera que aunque Hagel es excelente para el puesto, no implica cambios significativos.

A su juicio, "no habrá guerra con Irán y habrá recortes en defensa, pero no habrá un impulso para la paz palestino-israelí (demasiados obstáculos, muchas otras cosas que hacer)".

"Hagel siempre ha sido escéptico acerca de la conveniencia de usar la fuerza militar. Eso no significa que sea una paloma o un pacificador —destaca Walt—, sino que simplemente reconoce que la fuerza no es la mejor manera de hacer frente a todos los problemas".

El profesor de Harvard —también un escéptico—, lo resumió con dos posibles opciones. Si Obama quisiera privilegiar la "diplomacia" en lugar de la "guerra preventiva", la combinación de Kerry y Hagel le serviría de respaldo. Pero si Obama decide que el uso de la fuerza es una buena idea, ni Kerry ni Hagel lo detendrán. ¿Tendrá el presidente de Estados Unidos la voluntad de cambiar el rumbo de su política exterior?

 

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