Durante la época del colonialismo del apartheid se creó un
sistema jurídico que otorgaba privilegios de todo tipo a los
sudafricanos de raza blanca en detrimento de los negros, aun cuando
estos últimos constituían la mayor parte de la población del país.
Como consecuencia, la economía sudafricana actual "enfrenta
modelos sesgados de propiedad y producción, y se caracteriza por la
desigualdad, el dualismo y la marginación", que junto "al dominio
monopólico" de las trasnacionales obstaculizan las metas de
crecimiento y desarrollo nacional, asegura el presidente Jacob Zuma.
El mandatario, quien ahora busca la reelección para un nuevo
mandato, afirmó en el acto de celebración onomástica del CNA que su
partido está comprometido con la transformación de la economía para
eliminar la pobreza, el desempleo y las diferencias entre un grupo
poblacional y otro en el país, herencia de aquellos años de injusta
opresión sobre los sudafricanos de piel negra.
Zuma llamó a sus seguidores a no bajar la guardia en el
cumplimiento estricto de los proyectos gubernamentales de desarrollo
e infraestructura, presentados dos años atrás con el propósito de
estimular el crecimiento y subsanar las dificultades sociales, en
aras de elevar el nivel de vida de todos los sudafricanos, sin
distinción de raza ni credo.
Un censo estadístico divulgado en el 2012 reveló que en Sudáfrica
—donde residen unos 48 millones de personas— todavía existe una
notable brecha entre la población negra y blanca en materia de
salud, educación y salario. De ahí que entre los planes del Gobierno
sobresalga la necesidad de crear nuevos empleos y ampliar el alcance
de los programas sociales en las comunidades de menos recursos.
La lucha contra el VIH/SIDA constituye una prioridad para el
país, donde gracias al trabajo de las autoridades y otros organismos
internacionales ya se han logrado disminuir las tasas de nuevos
contagios y de transmisión de madre a hijo.
Otros planes del CNA, que asumió el poder en 1994, incluyen la
redistribución de las tierras cultivables y la creación de una zona
económica especial.
En el 2011, Zuma anunció un proyecto para incrementar la
competitividad de la industria mediante un aumento de las
inversiones públicas. En tanto, continúan latentes los debates a lo
interno de los sindicatos acerca de la eventual nacionalización de
las minas, principales fuentes de capital en el país.
Sudáfrica tiene un subsuelo rico en recursos minerales. Es el
mayor exportador de oro y cromo, y el cuarto productor de diamantes
del planeta. Produce el 70 % del platino mundial y posee también el
60 % de las reservas globales de carbón.
Esta economía emergente, miembro del grupo BRICS integrado además
a Brasil, Rusia, India y China, y la más fuerte de todo el
continente africano —pues acapara casi un 30 % del Producto Interno
Bruto regional—, cuenta con una sofisticada estructura financiera y
una bolsa de valores activa que se sitúa entre las veinte primeras
del mundo en términos de capitalización bursátil.
Lidera asimismo las producciones internacionales de materiales
rodantes ferroviarios, combustibles sintéticos, y equipamiento y
maquinaria minera. La actividad agrícola y ganadera emplea a casi el
30 % de la población activa, sobre todo en los viñedos, ya que
Sudáfrica es el sexto productor mundial de vino.
Tras el Mundial de Fútbol del 2010, el sector del turismo y los
servicios han experimentado un crecimiento impactante, que según
expertos podría reportar una gran parte de los beneficios necesarios
para las inversiones de infraestructuras que el Gobierno emprende.
La Sudáfrica de hoy aboga por la justicia social y la defensa de
los derechos de todos sus ciudadanos. Como miembro del Movimiento de
Países No Alineados, potencia la cooperación sur-sur y comparte la
voluntad de trabajar junto a otras fuerzas progresistas en la
construcción de un nuevo orden mundial, pacífico y equitativo.