Uruguay relanzó su segunda base científica en la Antártida,
denominada Ecare, para investigar los ecosistemas polares y ver cómo
afecta el cambio climático, entre otros estudios.
El decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la
República, Juan Cristina, viajó este fin de semana al lugar para
relanzar la base, donada al Uruguay en 1997 por Reino Unido y luego
puesta a punto operativo para su reapertura.
Esto puede tener implicancias, no solo en el conocimiento básico,
sino también en aplicaciones de tipo biotecnológico o industrial,
aseguró Cristina, quien agregó que, entre las aplicaciones médicas,
destaca la elaboración de antibióticos.
Entre las industriales, mencionó la búsqueda de "un detergente
que puede trabajar a muy bajas temperaturas sin necesidad de
calentar el agua", así como el estudio de moléculas que puedan
ayudar a la conservación de frutas en cámaras frigoríficas.
El decano indicó que también se trabaja en la glaciología,
relacionada con el cambio climático: "el continente antártico
concentra más de 60 por ciento del agua dulce del planeta", aseveró.
Cristina puntualizó que la inversión en esa zona es reducida
respecto a otros países y subrayó que "el camino es largo" y que
"está todo por hacer".
Hasta la fecha, las actividades científicas, tecnológicas y
logísticas uruguayas en la Antártida se concentraban en la base
General Artigas, fundada en 1984, en la isla Rey Jorge. La nueva
base está situada en el continente.
Las tareas que desarrollan ambas sedes están a cargo del
Instituto Antártico Uruguayo, organismo dependiente del Ministerio
de Defensa Nacional.