Las
calles de la sureña ciudad española de Granada (Andalucía)
acumulaban hoy unas mil 200 toneladas de desperdicios, en el sexto
día de una huelga de los trabajadores del servicio de limpieza por
reivindicaciones salariales.
Los 540 empleados de Inagra, empresa concesionaria del
ayuntamiento para la recogida de residuos, protestan por la decisión
del consorcio de rebajar un cinco por ciento sus sueldos, ampliar la
jornada laboral y reducir los tiempos de descanso.
El cese de labores es secundado por la totalidad de la plantilla,
a excepción de los operarios que componen los servicios mínimos,
fijados en un 30 por ciento.
Al margen de la medida de fuerza está la limpieza de hospitales,
mercados de abastos y mataderos, donde las prestaciones funcionan en
su totalidad, informó la Unión General de Trabajadores, uno de los
sindicatos convocantes de la protesta.
El comité de empresa afirmó que la huelga continuará por tiempo
indefinido, tras concluir sin acuerdo una reunión celebrada la
víspera con la dirección de Inagra, bajo la mediación del Servicio
Extrajudicial de Resolución de Conflictos Laborales.
Los representantes de los trabajadores rechazaron la última
oferta de la firma, consistente en una reducción salarial del 2,5
por ciento y la congelación de esa remuneración durante cuatro años
(de 2012 a 2015).
Aunque las zonas más turísticas de la bella urbe andaluza, donde
se encuentra la Alhambra, joya del arte musulmán y monumento más
visitado de España, se mantenían limpias gracias a los servicios
mínimos, las basuras ya comenzaban a hacerse presentes en el centro.
Atenazados por la crisis y presionados por el Gobierno central
para que reduzcan el déficit público, los ayuntamientos, así como
las comunidades autónomas recortan sus presupuestos, lo cual ha
provocado un creciente malestar en este país europeo.
En noviembre último, la también turística ciudad de Jerez de la
Frontera (Cádiz, Andalucía) vivió una huelga similar a la de
Granada, que llevó a sus habitantes a prender fuego a los
desbordantes contenedores de basura y a enfrentamientos con la
policía.
Empleados del sector de la limpieza de hospitales y escuelas de
otras autonomías españolas se declararon también en paro en los
últimos meses, en rechazo a las impopulares medidas de austeridad
decretadas por el gobierno conservador de Mariano Rajoy.