"Bolivia reaccederá a la Convención Única de la ONU sobre
Estupefacientes, con una excepción que permitirá el masticado de
coca", señaló la Oficina del Centro de Informaciones de Naciones
Unidas en La Paz, citada por AFP.
De los 183 Estados parte de la Convención que la ratificaron,
solo 15 objetaron la reserva de Bolivia, entre ellos EE.UU. Se
necesitaba al menos un tercio (62 países) de los 183 para rechazar
la posición del país andino. La Convención volverá a regir para
Bolivia a partir del próximo 10 de febrero, precisa el comunicado.
En su defensa del acullico (masticado), el Gobierno boliviano se
retiró de la Convención en el 2011, para solicitar de nuevo su
admisión un año más tarde, pero con una enmienda a dos incisos del
artículo 49 de la norma que data de 1961.
El presidente boliviano, Evo Morales, en un primer intento
sorprendió en la Asamblea de la ONU en Viena al llevar una hoja de
coca y masticarla mientras pedía que se despenalizara. "Esto es
masticar. No porque acullico (mastico) soy narcodependiente", dijo
entonces.
Recientemente, Morales indicó que se siente satisfecho por su
campaña y que esperaba resultados positivos. Incluso explicó que el
vecino Perú, con el cual comparten tradiciones culturales, se está
sumando a su lucha.
PL refiere que esa tradición también se practica en los pueblos
indígenas de Perú, Ecuador, Colombia, Chile y Bolivia desde hace más
de cinco mil años.
En su intenso esfuerzo por conseguir su reingreso a la Convención
con la introducción de esos cambios, Bolivia contó con el apoyo de
la Unión de Naciones Suramericanas, la Alianza Bolivariana para los
Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio con los Pueblos y del
Mercado Común del Sur. También del Foro Permanente de Asuntos
Indígenas de la ONU, el cual reafirmó en su más reciente reunión en
mayo pasado el derecho de las poblaciones autóctonas al masticado de
la hoja de coca como una práctica cultural y de salud, también
contra el cansancio, el hambre y los efectos de vivir en la altura.
Aquella reunión precisó que la masticación tradicional de la hoja
de coca es coherente con el derecho de los pueblos aborígenes a
mantener sus prácticas culturales y de salud tradicionales.