Llegó
la 52 Serie Nacional a su segundo tercio y lo hizo con los mismos
bríos que cubrió el primer tramo: elevada competitividad en busca de
los ocho boletos a la segunda fase, marcada también por las
actuaciones de los establecidos y de los que buscan variar la
plantilla de preseleccionados para el cada vez más cercano III
Clásico Mundial.
Sin incluir los partidos de ayer, los cuales sellaron para todos
los conjuntos el juego 30 (Industriales y Ciego, protagonistas del
choque inaugural, llegaron a esa cifra el pasado miércoles), la lid
mejoró el comportamiento ofensivo. Si en el periodo anterior se
bateó para 260, en este la cifra saltó hasta 272. Lo más
significativo fue el incremento de los jonrones, 44 más que en la
etapa precedente. La defensa se mantuvo en el mismo nivel, 975 en
los primeros 15 juegos y en el segmento siguiente 974.
Lo que sí tuvo retroceso fue el pitcheo, del que tanto hablamos
al inicio. En el primer tercio, el promedio de carreras limpias por
juego fue de 3.16, pero en el segundo, repito faltándole los
desafíos de ayer, es de 3.98. Los serpentineros poncharon en la
primera parte a 1 055 rivales y en la segunda a 975. Saque la cuenta
y verá que son 180 menos. En cuanto a los boletos, el resultado fue
prácticamente similar 799 por 786, es decir otorgaron 13 menos que
en la fase inicial.
Durante la primera tercera parte del campeonato, los cinco
primeros equipos estaban también entre los cinco de vanguardia del
pitcheo. De los que andaban en territorio de clasificación, tres
destacaban entre los ocho primeros a la ofensiva, mientras que
también tres de los ocho vanguardistas, sobresalían entre los
mejores a la defensa.
Hoy, seis de las ocho plantillas más adelantadas en la ofensiva,
están en zona de clasificación. Por ejemplo, Sancti Spíritus, era
quinto en la tabla y séptimo en bateo, y ahora es primero y el que
más batea (292), aunque también es tercero en pitcheo (2.80). Villa
Clara, que aparecía en el 14 con el bate y decimotercero en la
justa, pasó al segundo ofensivo (283) y subió a sexto lugar. Pero
ojo, al igual que los espirituanos está bien arriba en la lomita,
pues lanza para 2.61, solo superado por el 2.27 de Ciego de Ávila,
que tiene muchas deudas con su ofensiva, solo 254.
Esos truenos trajeron sus aguaceros en la tabla de posiciones,
dos de los que anclaron en zona de clasificación en la primera manga
(Guantánamo, líder entonces, y Las Tunas, en el siete) ya no
aparecen en esas ansiadas posiciones. Los del Guaso se precipitaron
en caída libre hasta el puesto diez y los tuneros fueron a parar al
piso 11. En tanto Mayabeque, que venía del cuarto puesto ahora
empata con Pinar del Río en la controvertida plaza número ocho.
Desde mañana cada equipo estará frente a sus últimos 15
encuentros, sin permitirse resbalones, pues después del 45, no hay
más nada que hacer. En tan comprometida fase, es cuando el béisbol
saca a relucir toda su riqueza táctica y solo los equipos que logren
acertar en ese complejísimo aspecto podrán alcanzar el venidero
calendario de ocho escuadras reforzadas.
Ante esa exigencia hay equipos muy efectivos, entiéndase Villa
Clara, Matanzas, Industriales, Cienfuegos, y el que lo ha demostrado
ahora es la Isla de la Juventud. Son elencos que saben explotar y al
parecer fue base de su preparación, cada posibilidad que da el juego
de pelota para imponerse, aun cuando en algunos aspectos hayan
estado por debajo en su rendimiento.
Esto explica el fenómeno pinero. Es primero en defensa, cuarto en
pitcheo y octavo al bate, pero se mantiene entre los tres delanteros
de la tabla.
Proporcional al aumento de la tensión de la recta final tiene que
ser la calidad del trabajo del arbitraje. A los imparciales los
vimos mejor en los primeros 15 juegos. En este segundo corte, tanto
en home como en las bases, no fueron igual, sobre todo
—insisto— en la segunda mitad de los encuentros.
Sin embargo, eso no le da a nadie la facultad para agredir a un
árbitro, ni mostrar actitudes incompatibles con el espectáculo que
se viene brindando al pueblo.
Es vital la concentración de nuestros jueces, pues si en el
primer tercio fueron 39 los pleitos decididos por una, ahora en el
segundo ya fueron 53 (47 % del total jugado hasta el miércoles).
Nuestros árbitros tienen calidad, y ella es decisiva también para el
desarrollo de nuestro béisbol y las actuaciones internacionales.
Traigo a colación una frase de un periodista español, Pedro Escartín,
refiriéndose al deporte nacional de su país: "Dime el arbitraje que
tienes y te diré el fútbol que juegas". Huelgan los comentarios.
Como habíamos advertido, no había que temer. En el primer tercio
de los preseleccionados para el III Clásico Mundial, solo seis se
inscribieron en la lista de los 39 que compilaban por encima de los
300 maderos en ristre, la cifra se elevó ahora a 12. Siete de los 14
lanzadores por debajo de dos limpias por juegos vienen de esa
plantilla.
Sin embargo, y a tenor con los planteamientos de la Dirección
Nacional de Béisbol, de que la posibilidad de cambios de cara al
evento mundialista no está cerrada, la Serie ha aportado un buen
número de jugadores muy destacados en todos los órdenes de juego.
Por ejemplo, si la segunda base es una de las debilidades
identificadas, hay talento y rendimiento para fortalecerla, igual
sucede con la receptoría para el tercero de esa posición, que a
todas luces debe ser un máscara que tenga cualidades ofensivas.
Y si hay reservas es justamente por la Serie que estamos jugando,
por el empeño en cada partido de los peloteros, por lo cual ante la
demanda de cambios, no hay que temer, como dijimos el pasado 21 de
diciembre al cierre del primer tercio.