¿Cuánto
le quitó o le ofreció el tiempo a la música de Carlos Varela? La
pregunta nunca apareció en el cuestionario, y sin embargo, se asoma
a lo largo de toda la conversación con el cantautor, que vuelve al
escenario en la "vieja capital" para celebrar sus 30 años de
carrera. Aunque satisfecho por colocar sus canciones en "el alma y
el corazón de muchas generaciones de cubanos", al "gnomo" no se le
derrumban sus ilusiones creativas, lo cual reafirma cuando confiesa:
"estoy muy lejos de donde quiero llegar", pero también con su
presentación mañana sábado a las 9:00 p.m. en la sala Avellaneda del
Teatro Nacional, donde reunirá a figuras como el estadounidense
Jackson Browne, el brasileño Iván Linz, el puertorriqueño Eduardo
Cabra (el Visitante de Calle 13), el nicaragüense Luis Enrique, y a
músicos cubanos como Juan Formell. De este concierto, en los que
temas suyos estarán acompañados por la Orquesta de Cámara de La
Habana, con arreglos del pianista y compositor Aldo López Gávilan,
verá la luz su primer dvd. Ahí quedarán para el público las
canciones que —revela— ha escrito contra la locura. Después de tres
décadas, se mantiene con sus gafas de mirar la realidad, su riguroso
traje negro y carga su guitarra como esas pequeñas cosas que ayudan
a vivir.
¿Cómo
llegas a esta presentación?
"Cumplo mis primeros 30 años en la carretera con una vitalidad
que me confirma que ando lejos de donde quiero llegar. Los
celebramos también como un regreso a los escenarios capitalinos, ya
que estuve trabajando en mi nuevo cd.
Es un gran compromiso haber creado canciones que representan
muchas de nuestras historias de vida. ¿Cómo llevas esto sobre los
hombros?
"Yo he escrito las canciones porque si no me hubiera vuelto
absolutamente loco, pero no las hice pensando especialmente en las
personas. Entonces, descubrir que significaron mucho para varias
generaciones de cubanos me hace pensar que tuvieron sentido".
¿Qué permanece de aquel joven Varela que miraba de frente la
realidad cubana?
"Soy el mismo, pero con unos años más. Cuando era más joven me
consideraba un fotógrafo de lo que veía, pero con los años aprendí a
observar desde otros puntos de vista. Pero eso no te resta méritos,
porque me permite hacer canciones mucho más profundas. Yo tuve la
suerte de crecer en una generación que oía a Silvio, a Bob Dylan, a
Joan Manuel Serrat y ese aprendizaje nos impulsó a crear canciones
con un mensaje. En ese sentido no hice concesiones, pues sigo
conectado con la realidad de mi país".
Pero las canciones que se hicieron fuertes en nuestra memoria
colectiva fueron las del Varela más joven...
"Los discos siempre tienen un ciclo y algunos los descubren
tiempo después. Si un cd Como los peces enganchó rápido,
otros como Nubes y Siete costó años que la gente los
entendiera. Lo que nunca he perdido es esa magia de cada show que
hacemos en Cuba".
¿Recuerdas los momentos más duros y los más felices de tu
carrera?
"Los momentos más duros fueron a finales del 80. Y los más
felices, cuando las canciones pasaron a la memoria de las personas".
¿Con qué se conformaría Varela como músico?
"No puedo pedir más de lo que ya mis canciones consiguieron:
formar parte del alma y del corazón de muchas generaciones de
cubanos".