El
tema migratorio es, probablemente, el más antiguo dentro de la
evolución del conflicto bilateral Estados Unidos-Cuba después de
1959. Desde el propio 1 de enero de ese año, la política migratoria
hacia Cuba fue convertida por el gobierno de Estados Unidos en
instrumento de su política hostil, utilizado para promover la
desestabilización interna del país y desacreditar el proceso
revolucionario cubano.
Estados Unidos inserta el tratamiento del tema migratorio con
Cuba en el esquema de la Guerra Fría, que sigue el modelo descrito
como efecto de la "olla de presión". Se ha aplicado mediante una
política inmigratoria de puertas abiertas, que se inicia el 1 de
enero de 1959 con la recepción incondicional de una emigración
comprometida con el régimen batistiano y con los intereses
estadounidenses en Cuba, y se amplía en años posteriores con leyes y
regulaciones que admiten de manera prácticamente expedita a las
personas de origen cubano que arriban a territorio estadounidense
por vías ilegales.
Tanto el proceso migratorio Cuba-Estados Unidos, como los
inmigrantes cubanos en ese país, se convierten desde entonces en
objetivos de la política estadounidense, aprovechando la composición
socioclasista y motivacional predominante en esa emigración
temprana.
Las normativas jurídicas que la sustentan, se basan
fundamentalmente en la "Ley para ajustar el status de los refugiados
cubanos a la de residentes permanentes legales de Estados Unidos y
para otros fines", Ley Pública 89-732 (HR. 15183), conocida como Ley
de Ajuste Cubano, del 2 de noviembre de 1966, que aun está vigente,
y se ha ido complementando a través de otras leyes, decisiones
ejecutivas, disposiciones administrativas y judiciales. Por esta vía
se ha ido ampliando el alcance de la Ley de Ajuste Cubano y
articulando el complejo entramado jurídico de la actual política
migratoria hacia Cuba.
Como argumento adicional, en 1996 se promulga el Acta de Libertad
y Solidaridad Democrática Cubana (Ley Pública 104-114), conocida
como Ley LIBERTAD o Ley Helms-Burton, con medidas que recrudecen el
bloqueo y establece con carácter de ley las condiciones de un
pretendido cambio de sistema político-económico en Cuba, como
"transición hacia un gobierno democrático". En ese mismo año, la Ley
de Reforma de la Inmigración Ilegal y Responsabilidad del Inmigrante
(Ley Pública 104-208), dispone que la revocación de la Ley de Ajuste
Cubano estaría condicionada al establecimiento de un gobierno
"electo democráticamente", según los patrones de la Ley
Helms-Burton.
Esta política ha contado con el apoyo y fomento de los
representantes y organizaciones contrarrevolucionarias de origen
cubano en Estados Unidos, que acceden a los mecanismos del sistema
político de ese país, sustentados por el poder económico y mediático
de los sectores extremistas, con el fin de presionar a favor de los
cursos más agresivos de política hacia Cuba, aun contra los
intereses de los inmigrantes cubanos que supuestamente representan y
de otros sectores de la sociedad estadounidense, interesados en la
normalización de las relaciones.
El modelo de la "olla de presión" incorpora, bajo un enfoque
integral, elementos políticos, jurídicos, económicos,
sociopsicológicos y comunicacionales. Las regulaciones migratorias
estadounidenses, cuyo efecto es la tolerancia y el estímulo a la
emigración irregular, se combinan con la obstrucción de la migración
legal y ordenada mediante la manipulación de la política de
otorgamiento de visados, en un escenario de intensificación
sistemática del bloqueo económico-comercial para provocar la asfixia
económica del país, el desgaste de la población y la erosión de su
confianza en la Revolución.
Se acompaña de los medios de comunicación que diseminan mensajes
para fomentar el descontento y estimular desórdenes sociales que
propicien los llamados éxodos masivos, catalogados como amenaza a la
seguridad nacional de Estados Unidos.
La interrupción del flujo migratorio bilateral se convierte en un
fenómeno cíclico, que se inicia con la prohibición por el gobierno
de Estados Unidos de los viajes de sus ciudadanos a Cuba a inicios
de los 60 y con la manipulación del otorgamiento de visados para los
cubanos. Esta política ha provocado situaciones de crisis
migratorias en 1965 (Camarioca), 1980 (Mariel) y 1994 (la llamada
"Crisis de los balseros"). Como resultado, para finales del siglo XX
se instaura, junto al problema de la emigración irregular, el
tráfico ilícito de migrantes, complejizando la relación migratoria
entre ambos países.
La migración irregular hacia Estados Unidos adquiere por demás
desde 1959 dos modalidades poco referidas desde el ángulo
migratorio: los intentos de emigración mediante la violación del
perímetro fronterizo de la ilegal Base Naval de Guantánamo y
mediante acciones violentas de piratería aérea y naval con pasajeros
a bordo, que ponen en riesgo la vida de los migrantes y personas
inocentes.
Estados Unidos intenta presentar a Cuba como responsable de este
problema y encubrir el papel de su política migratoria, de la Ley de
Ajuste y la política de pies secos/pies mojados, como los reales
obstáculos para la normalización del flujo migratorio entre ambos
países.
La acción de la Ley de Ajuste en particular, desde su origen
obstaculiza cualquier avance en el proceso de conversaciones para
regular la migración de forma ordenada, regular y segura y resulta
por demás una paradoja legal y un anacronismo político, a partir de
la consideración del estado del debate sobre la migración en el
propio Estados Unidos.
Cuando se observa el escenario político de los Estados Unidos, se
pone en evidencia que la Ley de Ajuste Cubano se ubica
contracorriente de los principales problemas migratorios que
movilizan la opinión pública y las agrupaciones sociales y políticas
de ese país después de los hechos del 11 de septiembre del 2001: la
seguridad fronteriza, que ha sido una prioridad del reordenamiento
del sistema de seguridad interna en ese país, y la reforma de la
legislación inmigratoria, para encontrar solución a una inmigración
irregular, que se estima puede llegar a superar los influjos de
inmigrantes legales.
Mientras el debate en torno a la reforma inmigratoria se dilata a
nivel federal, desde el año 2008 los estados de la Unión han
aprobado más de 200 leyes dirigidas a desestimular la inmigración
irregular con medidas contra el empleo de indocumentados y la
restricción de su acceso a las ayudas sociales.
Los medios de comunicación masiva que defienden los intereses
estadounidenses presentan y diseminan la imagen de que los cubanos
huyen de su país en estampida, por razones políticas. Así, en los
ejes de campaña contra Cuba, el mensaje principal sobre el tema
migratorio ha sido que la emigración es un problema de la
Revolución, encubriendo las reales causas que la producen.