Un
atentado dinamitero y varios ataques armados hoy marcaron un día
sangriento en Irak, en el que murieron 11 personas y 21 resultaron
heridas, según el Ministerio del Interior.
Ninguna organización reivindicó el atentado con un automóvil
cargado de explosivos en una estación de ómnibus en el distrito
capitalino de Hurriyah que causó la muerte a cinco personas e hirió
a 15, algunas de gravedad, por los fragmentos de varios vehículos
que volaron por los aires.
Pocas horas después, en la provincia de Diyala, una serie de
ataques armados y bombardeos de obuses dejó un saldo de seis muertos
y la misma cantidad de heridos.
Una de las víctimas fatales fue un oficial del Ejército ultimado
a las puertas de su vivienda; otras dos, miembros de la escolta de
seguridad del presidente de la Universidad de Diala, según medios
oficiales.
El hecho de que el atentado en la capital fuera en un distrito
habitado por miembros de la secta musulmana chiíta y los ataques de
la tarde en una provincia con mayoría sunita, hace suponer que el
enconamiento sectario crece en este país, sumergido en el caos desde
la invasión y ocupación militar estadounidense en 2003.
Una pugna por el poder entre el primer ministro chiíta Nuri al
Maliki y los miembros de su gabinete de la secta sunita ha
trascendido los salones palaciegos y se ha desbordado a la
población, en especial desde la huída del país del vicepresidente
Tareq al Hachemi, acusado de alentar los atentados terroristas.
Desde fines de diciembre pasado miles de residentes sunitas de la
provincia occidental de Anbar se han volcado en las calles en
protesta por lo que califican de la marginación política a la que
los somete al Maliki.
En la provincia meridional de Basra, la víspera miles de chiítas
marcharon por varias calles en apoyo a Al Maliki.
En un discurso este miércoles, el jefe de gobierno advirtió a los
manifestantes que han traspasado los límites de las protestas
pacíficas y que puede ordenar la intervención de las fuerzas del
orden para disolverlos.
Desde el inicio de las protestas, los manifestantes bloquearon
las carreteras que comunican a Irak con Siria y Jordania.