La
policía de Honduras descubrió una gran cantidad de joyas, armas,
hebillas y monturas de caballo con incrustaciones de oro y plata,
por un valor estimado en un millón de dólares, en una bóveda
blindada de una vivienda.
Entre las armas hallaron un fusil AK-47 bañado en oro y adornado
con incrustaciones de esmeraldas y diamantes, y dos cargadores de
plata con un costo de 50 mil dólares.
El arsenal estaba oculto en cinco vehículos de carga estacionados
en el terreno de la finca, y el Ministerio Público sospecha que
pertenecía al cartel mexicano Los Zetas que opera en toda
Centroamérica.