El granero de Tomeguín

Ventura de Jesús

foto del autorYens Martín Tirado, de la Cooperativa de Créditos y Servicios Ramón Rodríguez Milián, figura entre los mejores productores en el país del sector campesino y cooperativo en el cultivo de frijoles y maíz.

Su finca ubicada en El Tomeguín, a unos diez kilómetros del poblado de Perico, en la provincia de Matanzas, es una de las tierras más prósperas de la región para el desarrollo de ese cultivo de ciclo corto.

Una vez allí el visitante tiene que pedirle muy poco a la imaginación para entender cómo Yens consigue alrededor de cien toneladas de frijoles con rendimientos de 3,7 toneladas por hectárea, en campos sembrados de punta a cabo y sin los estragos de las malas hierbas.

Aquí no hay un instante de tranquilidad, el que quiera ganarse los frijoles a costa de la tierra tiene que dedicarse a ella todo el tiempo, asegura mientras observa con orgullo a su padre, Juan Martín Godoy.

A este campesino matancero le alegra comprobar que su dedicación por la siembra de granos, sobre todo de frijol, está bien correspondida. "Hace muy poco reconocieron nuestro aporte a este crucial programa. Es muy bueno cumplir y saberse útil", observa al tiempo que recuerda que la tonelada del grano ronda ya los 850 dólares en el mercado mundial.

La filosofía de Yens parece simple y demoledora al propio tiempo. "La única condición es laborar duro todos los días. Nadie puede decidir por ti. Los sembrados agradecen cuando tú los atiendes debidamente".

Luego añade que aunque es considerado un cultivo noble, el frijol exige cuidado, de suelos debidamente preparados, buenas semillas y siembra óptima, sin dejar de controlar la maleza y las plagas para no perjudicar los rendimientos. "Cualquier cosa que tú siembras lleva dedicación, desde el principio hasta el final".

Para su padre Juan Martín Godoy es determinante la atención en las primeras semanas. "Lo que no le hagas al frijol en los primeros 40 días de sembrado después no sirve de nada por mucho que te esmeres".

Yens es considerado por derecho propio como uno de los mejores graneros del país, y no a pocos campesinos matanceros al ver su ejemplo se les ha despertado el interés por este cultivo, de gran incidencia en la alimentación de la población.

 

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