WASHINGTON.—
Estados Unidos podría retirar la totalidad de sus tropas de
Afganistán en 2014, pero ninguna decisión será tomada durante la
visita a Washington del presidente Hamid Karzai, de acuerdo con un
portavoz de la Casa Blanca.
La opción de cero unidades militares norteamericanas a partir del
próximo año no ha sido descartada por el presidente Barack Obama,
nuestro objetivo principal no implica un número preciso de
elementos, señaló Ben Rhodes, experto en seguridad nacional.
Entre varias opciones, el presidente Obama contempla también la
posibilidad de hacer regresar todas las brigadas de combate cuando
concluya el plazo para las misiones del Pentágono en el país
centroasiático, reafirmó Rhodes.
Karzai tiene prevista una reunión el próximo viernes con Obama y
uno de los puntos principales en la agenda bilateral es el programa
de salida de las tropas estadounidenses, que comenzaron a llegar a
Kabul a partir de la invasión iniciada en 2001.
Más de 66 mil soldados norteamericanos permanecen en Afganistán,
un número que según anteriores anuncios gubernamentales será
recortado durante este y el año siguiente.
Durante 2010, la etapa de mayores operaciones bélicas y también
más bajas estadounidenses, el Departamento de Defensa llegó a
instalar hasta 100 mil militares en aquel territorio.
Los comentarios de Rhodes este martes marcan la primera vez que
la administración Obama difunde un pronunciamiento público acerca de
la posibilidad de una retirada completa de Afganistán en 2014, según
el diario USA Today.
Una reciente encuesta de la Universidad Quinnipiac mostró que el
60 por ciento de los votantes registrados prefiere que el Pentágono
ordene la retirada militar total e inmediata.
Últimamente las tropas estadounidenses están siendo atacadas por
combatientes que se supone debían adiestrar, ese hecho aporta un
peligro adicional a las operaciones, acotó Linda Robinson, del foro
Council on Foreign Relations.
El año pasado Obama sugirió que solo 30 mil soldados debían
regresar a este país hacia el final de 2013.
En marzo de 2012 el sargento estadounidense Robert Bales, del
tercer regimiento de infantería, irrumpió en la noche de un domingo
en varios hogares en la provincia de Kandahar y mató a 16 civiles,
la mayoría mujeres y niños.
La masacre elevó las tensiones políticas entre Washington y Kabul
porque sucedió menos de un mes después que tropas norteamericanas
quemaran ejemplares del Corán, libro sagrado de los musulmanes.