La dirigente realiza un ayuno desde el pasado 11 de diciembre en
reclamo de una entrevista con el primer ministro, Steven Harper,
para tratar sobre decisiones adoptadas por el gobierno y que afectan
los intereses de los pueblos aborígenes.
En una declaración emitida este lunes en Ginebra, el relator
especial de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas,
James Anaya, instó a ambas partes a dialogar para reconstruir sus
relaciones en un espíritu de confianza y buena fe.
Según el experto, el Primer Ministro anunció que recibirá a los
jefes indígenas el jueves para discutir asuntos relacionados con
"los derechos de los aborígenes y el desarrollo económico".
La protesta de los originarios canadienses está impulsada por el
movimiento Idle No More (Ya no somos pasivos), que denuncia las
infrahumanas condiciones de vida que atraviesan los conglomerados
originarios.
Ahora la protesta está enfocada contra una ley sancionada hace un
mes y que modifica normas ambientales y reducen la protección de los
lagos, ríos y otros espacios naturales en violación de los derechos
de la Madre Tierra y del Acta sobre los Indios.
Anaya puntualizó al gobierno de Ottawa que el diálogo con los
representantes de Attawapiskat debe sustentarse en los principios de
la declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos
indígenas, adoptada en 2007 por la Asamblea General.
Ese texto recoge los derechos colectivos e individuales de esas
comunidades con respecto a sus tierras, bienes, recursos,
territorios, cultura, identidad, lengua, empleo, salud y educación y
a determinar libremente su condición política y desarrollo
económico.