En
Paseo de Martí y San Rafael, en el capitalino municipio Centro
Habana, está el hoy Gran Teatro de la Habana, institución insigne de
la cultura cubana, muy divulgada por su fachada en la que podemos
observar cuatro conjuntos escultóricos de Giuseppe Moretti.
Lo que antes fue el antiguo teatro Tacón se inauguró el 28 de
febrero de 1838, llegando a ser uno de los más lujosos de América.
Desde entonces ha tenido varios nombres. Su primera función ocurrió
el 15 de abril de 1838 con la obra Don Juan de Austria, con
el ya famoso actor cubano Francisco Covarrubias. Y fue en 1846
cuando se iluminó con gas y en 1858 remodelado; tenía cinco pisos y
capacidad para unos 3 000 espectadores.
En 1857 el teatro fue vendido a la compañía Anónima del Liceo de
La Habana, institución que luego la cedió a la Sociedad Centro
Gallego para remodelarlo e inaugurarlo en 1914, y convertirse en
Centro Gallego, y alojar más tarde al Teatro Nacional, hoy Gran
Teatro de la Habana.
A este teatro el niño José Julián Martí Pérez traía para los
actores encargos del peluquero Enrique Bermúdez, entre ellos,
pelucas, cosméticos y otros accesorios, por los cuales cobraba.
Tras las cortinas del escenario tuvo la oportunidad de ver la
actuación de la niña genio venezolana Teresa Carreño, al poeta
Alfredo Torroella, a la italiana Adelina Ristori y su compañía, y a
algunos de sus maestros que, a veces, participaban en las funciones.
Muy cerca de allí, repetía esta acción en el Circo de Verano de
Albisu, y con el dinero ayudaba a su familia.