Washington.—
La excongresista estadounidense Gabrielle Giffords llegó ayer a la
ciudad de Newtown, en Connecticut, para reunirse con familiares de
los muertos durante la masacre del 14 de diciembre ocurrida en la
escuela primaria Sandy Hook.
Giffords, quien viajó junto a su esposo, el exastronauta Mark
Kelly, sostuvo previamente un encuentro con el senador Richard
Blumenthal, y la vicegobernadora Nancy Wyman, consignó un reporte
digital del diario USA Today.
Kelly pidió un control de armas más estricto después de la
matanza perpetrada por el joven de 20 años Adam Lanza, a
consecuencia de la cual perdieron la vida 26 personas, entre ellas
20 menores de edad.
"Los niños de Sandy Hook y todas las víctimas de la violencia
armada merecen líderes que tengan el coraje de realizar un debate
significativo acerca de nuestras leyes sobre armas de fuego", exigió
el exastronauta en su página de Facebook.
También expresó que Giffords, sobreviviente de un tiroteo
ocurrido en enero del 2011 en Tucson, Arizona, donde perecieron
otras seis personas, estaba "extremadamente decepcionada" con la
Asociación Nacional del Rifle (NRA, por su sigla en inglés).
La exlegisladora estimó que ese grupo, defensor del derecho a
portar armas, tuvo una "respuesta desafiante y retardada", luego de
la matanza.
Según imágenes de CNN, a la excongresista, se le veía más delgada
y con dificultades al caminar.
Durante la balacera en Tucson, Giffords recibió un impacto de
bala en la cabeza que le atravesó el hemisferio izquierdo del
cerebro y desde entonces ha librado una batalla por su vida.