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MORTALIDAD INFANTIL
El “milagro” espirituano
Juan Antonio Borrego
SANCTI SPÍRITUS.— Cuando hace apenas un año la provincia
espirituana cerró el 2011 con una de las más altas tasas de
mortalidad infantil de Cuba —5,9 fallecidos por cada mil nacidos
vivos—, ni siquiera las autoridades locales encargadas de revertir
tal situación calcularon que doce meses después el territorio
reduciría a la mitad esa cifra y se convertiría en referencia para
toda la nación.
Con
2,78 fallecidos por cada mil nacidos vivos, Sancti Spíritus logró en
el recién finalizado 2012 la más baja tasa de mortalidad infantil
del país y de su historia como provincia
El doctor Pável Nodarse Fleites, al frente del Programa de
Atención Materno Infantil (PAMI) en Sancti Spíritus, insiste en que
la metamorfosis ocurrida en el año recién terminado no es hija de la
casualidad o del milagro.
Más de 200 medidas organizativas de orden técnico,
administrativo, docentes y de control fue la respuesta del
territorio tras sumar en blanco y negro las experiencias positivas y
negativas del periodo anterior, una etapa que alertó sobre la
necesidad de ganar en integración, mejorar la capacitación del
personal involucrado y sobre todo trabajar la atención prenatal con
sentido previsor.
De esa fragua —aseguran los responsables— surgió la excepcional
tasa de 2,78 fallecidos por cada mil nacidos vivos, la más baja del
país en el 2012 y de Sancti Spíritus en toda su historia como
provincia.
La buena nueva también llega acompañada de mejorías sustanciales
en otros indicadores claves como la reducción de los nacimientos con
bajo peso extremo (menos de 1000 gramos) y de la llamada mortalidad
preescolar, evidencia de un trabajo armónico y sostenido durante
todo el año.
UN CAMINO LARGO Y COMPLEJO
Especialistas vinculados a la materia, directivos del sector y
viejos conocedores de la realidad espirituana concuerdan en
reconocer la prominencia de un resultado como este, verdadera
hombrada para un territorio que en materia de salud ha tenido que
cimentar su desarrollo piedra a piedra desde que en 1976 ganara el
título de provincia.
Sancti
Spíritus mantuvo durante el 2012 un índice de sobrevivencia en
terapias intensivas superior al 95 %.
Cuando en 1969 el Comandante Faustino Pérez Hernández, a la sazón
primer secretario del Partido en Sancti Spíritus, decide convertir
en hospital pediátrico un círculo infantil de la barriada de Colón,
al sur de la ciudad, la entonces región villareña había logrado
reducir su tasa de mortalidad infantil de 60 fallecidos por cada mil
nacidos vivos en 1959 a poco menos de 50, una correlación
verdaderamente quimérica para aquellos tiempos.
El doctor Luis Sáenz, quien fuera director del pediátrico
espirituano por más de 12 años, sostiene que a pesar de la prioridad
otorgada por la joven Revolución a la salud pública, todavía en 1970
la tasa de mortalidad infantil en el territorio era de 46 fallecidos
por cada mil nacidos vivos, índice que la voluntad política, la
creciente profesionalidad y el altruismo permanente de los
especialistas y demás trabajadores de la salud lograron reducir a 18
en apenas una década de labor.
El surgimiento y desarrollo de servicios especializados de
pediatría y ginecobstetricia, el nacimiento de la terapia intensiva
a inicios de los ochenta y, tiempo después, de los programas del
médico y la enfermera de la familia y de atención materno infantil
ayudaron a cimentar las cifras de lujo que hoy exhiben el país y en
particular Sancti Spíritus.
ASEGURAR LA SALUD ANTES DE NACER
De la montaña de números que se procesan a diario en la oficina
del Programa de Atención Materno Infantil en Sancti Spíritus, el
doctor Pável Nodarse prefiere apropiarse de uno que a su juicio
ilustra la seriedad con que los especialistas espirituanos han
laborado en el 2012: más del 95 % de los niños que por una u otra
causa llegaron a terapia intensiva a la postre sobrevivieron.
Sin embargo, a juzgar por el reconocimiento mundial al papel de
la atención prenatal, a la búsqueda de los riesgos reproductivos
preconcepcionales y a la detección precoz de los llamados defectos
congénitos, la cuestión de asegurar la salud en edades tan tempranas
comienza antes de nacer e incluso antes de concebirse el embarazo.
Sancti Spíritus viene sembrando de manera experimental en unas 16
000 mujeres del municipio cabecera la importancia del consumo,
previo a la gestación, de suplementos vitamínicos, en especial de
ácido fólico, un ensayo que se extenderá próximamente a otras 46 000
y que según los expertos podría dar sus primeros frutos a partir del
corriente 2013.
El empleo consecuente de los hogares maternos —mantuvieron un
índice de ocupación por encima del 95 % durante el año pasado—, el
incremento de las medidas de capacitación al personal vinculado al
programa, el mejoramiento constructivo de no pocos centros
asistenciales, y la mayor integración entre las atenciones primaria
y secundaria sin dudas también aportaron más que un simple grano de
arena a la salud materno infantil de la provincia.
Pero tan importante como el índice en sí resulta la moraleja
aprendida por los espirituanos en el empeño por conseguirlo: más
allá de las fallas lógicas que todavía persisten, los especialistas
consideran que si el territorio mantiene el estilo y el rigor del
pasado año, el comportamiento del 2012 sería sostenible para el
futuro. |