En todo este tiempo, mes tras mes, los trabajadores de la Empresa
Pesquera Industrial La Coloma, han mantenido la práctica de donar
parte de su salario para ayudar a impulsar diversas obras sociales
en la comunidad.
Alberto Gandoy, uno de los líderes sindicales de la entidad,
cuenta que fue en 1994, a raíz de la implementación de un sistema de
estimulación en divisas a las personas que se desempeñan en el
sector, con el propósito de incrementar la producción de un
importante rubro exportable, que nació la propuesta.
"Todo el mundo estuvo de acuerdo en aportar un porcentaje de sus
ingresos, y a partir de entonces comenzamos a hacerlo.
"En pleno periodo especial, ello nos permitió comprar las piezas
necesarias, incluyendo el motor y las gomas, para activar la
ambulancia de La Coloma (un poblado de alrededor de siete mil
habitantes, ubicado a más de 20 kilómetros de la ciudad de Pinar del
Río), y además reparar una guagua para el traslado de pasajeros, en
un momento en que la situación del transporte en el país era
crítica". Unido a ello se beneficiarían las escuelas, el círculo
infantil, el policlínico... ".
En total, la suma recaudada a lo largo de casi dos décadas,
sobrepasa los 100 mil CUC, asegura Gandoy, y a renglón seguido
explica que con ellos se ha ayudado a mejorar las condiciones de
nuestros centros de salud, educación, cultura.
"La lista sería interminable, e incluye desde los instrumentos y
el sistema de audio del grupo musical aficionado del pueblo, o el
vestuario para el grupo de danza, hasta una grabadora para las
actividades culturales de la escuela primaria, un juego de comedor
para la escuela especial, los guantes del equipo de pelota y las
puertas nuevas del cine.
"Durante el 2012, por ejemplo, adquirimos 28 ventiladores para el
círculo infantil y el policlínico, y una batidora para la escuela
especial, para poder prepararles jugos a los niños.
"Además, en un gesto que trasciende el marco de la comunidad,
fueron donados tres equipos de aire acondicionado y cuatro
ventiladores para el servicio de oncología del hospital III
Congreso".
No es la primera vez que el aporte llega más allá del poblado.
"En otras oportunidades hemos llevado regalos para los niños con
cáncer en el pediátrico y adquirido medios para el programa materno
infantil", comenta Gandoy.
Según Pastor Salé, pescador con más de 30 años en el oficio, esta
es una actividad bien ordenada. "Entre los trabajadores de las
distintas flotas (escama, túnidos y langosta) y la industria,
conformamos una junta directiva, para llevar el control de las
finanzas y destinarlas a las principales necesidades de la
comunidad.
"Todos los meses nos reunimos para hacerlo, y luego le rendimos
cuenta al colectivo sobre el empleo de los fondos recaudados, en el
matutino o las asambleas sindicales", señala Pastor, y añade que no
se trata de suplantar las responsabilidades de los organismos y el
Estado, sino de contribuir con el desarrollo de la localidad.
"En ese sentido somos estrictos, y no aceptamos cuando una
institución nos solicita algo que les compete buscar a ellos, como
por ejemplo, utensilios de limpieza o condimentos para el comedor",
advierte Gandoy.
"Para nosotros constituye un orgullo poder realizar este aporte,
que sabemos que se emplea en obras nobles", afirma Cresencio Reyes,
conocido por el sobrenombre de Linares, patrón del Cayo Largo 66,
una de las embarcaciones más destacadas de la flota, que opera entre
la Isla de La Juventud y el Golfo de México.
Es también una manera de vincular nuestra actividad productiva al
desarrollo de la comunidad donde vivimos, comentan los trabajadores
de La Coloma.
Pastor agrega que "es algo que nos satisface, porque implica un
beneficio social. Usted nunca escuchará a un pescador decir lo
contrario".