Única en el país que produce este componente imprescindible para
la generación del vapor requerido en el proceso industrial, la
entidad sufrió serios daños en las cubiertas de sus cincos naves, el
sistema eléctrico y parte de la infraestructura productiva, lo cual
creó una difícil situación en la ejecución de la impostergable
tarea.
Al no existir en la nación otra instalación con los equipos
tecnológicos y la experiencia necesarios, el colectivo solicitó el
apoyo con grupos electrógenos auxiliares, y una vez reacondicionadas
las áreas reanudó de inmediato la producción.
Debe considerarse que los enormes ventiladores con sus rotores
pesan entre cuatro y cinco toneladas, y su cubierta se conforma con
gruesas tolas de acero, lo cual presupone un arduo trabajo por parte
de los ingenieros, técnicos, mecánicos, soldadores, paileros,
electricistas y demás trabajadores.
"Realmente se laboró muy duro, con disciplina y rigor en intensas
jornadas, pero reconforta cumplir con una tarea tan importante para
el país", destacó el ingeniero Ricardo Ramírez Garrido, director de
la fábrica.
"Para elevar la eficiencia de los centrales se ha insistido en la
calidad de las reparaciones —agregó—, y nuestros trabajadores están
conscientes de que buena parte de ese imperativo se decide aquí con
la correcta terminación de los ventiladores y demás elementos que
garantizamos a los ingenios".
Entre las restantes producciones y servicios prestados al sector
azucarero podrían enumerarse estructuras de mesas alimentadoras de
caña, clarificadores, tolvas, vasos evaporadores, componentes para
equipos tecnológicos, condensadores de vapor, calentadores de aire,
conductores para gases, tuberías y tanques.
La materialización de la hazaña por la entidad perteneciente a la
Empresa de Servicios Técnicos Industriales, subordinada al Grupo
Azucarero AZCUBA, estuvo acompañada del sobrecumplimiento de todos
los indicadores de eficiencia productiva, entre los cuales junto al
plan de producción anual se encuentra la disminución del consumo
energético.