Los
primeros militares estadounidenses llegaron hoy a la sureña
provincia turca de Adana, donde instalarán los sistemas coheteriles
Patriot, una decisión considerada por Rusia como contraria a la
estabilidad en el Oriente Medio.
Los soldados arribaron a la localidad de Incirlik, como parte de
una operación para desplegar en esta nación dos baterías de Patriot,
dotadas con al menos 32 proyectiles cada una.
El número de militares estadounidenses deberá alcanzar los 400,
mientras en este mes también se espera la llegada de equipos
adicionales por vía marítima, indicó la agencia Anadolu, que cita un
informe de la embajada del país norteño en esta capital.
Los sistemas deben ser ubicados, además, en las localidades de
Geziantep y Kabramanmaras como parte de un plan general para activar
seis baterías en este estado euroasiático, también con la
participación de Alemania y Holanda.
De acuerdo con una decisión de noviembre pasado de la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Washington,
Berlín y Amsterdam aportarían los sistemas, empleados contra misiles
y, en algunas versiones, para derribar aviones.
Moscú fustigó desde un principio la petición hecha a la OTAN por
Ankara para desplegar los Patriot cerca de la frontera con Siria,
bajo el argumento de defenderse de supuestos ataques lanzados desde
la vecina nación.
Rusia considera que la llegada de sofisticados armamentos a la
región mesoriental agregará más tensiones, pues siempre existirá la
tentación de emplear tales arsenales.
Damasco aclaró en varias ocasiones que nunca tuvo intención
alguna de lanzar ataques contra territorio turco, donde, denunció,
en muchas ocasiones se organizan campamentos para preparar a grupos
armados que luego se enfrentan a las fuerzas gubernamentales sirias.
Al concluir el despliegue de las mencionadas baterías, Turquía,
uno de los 28 miembros de la alianza atlántica, contará cerca de
Siria con casi 200 proyectiles tierra-aire, con un alcance de unos
70 kilómetros cada uno.