Nadie que la viera fuera del terreno podía imaginar que esa
hermosa mujer sufriera una metamorfosis guante en mano, transformada
en una "fiera" cuando se situaba detrás del home en su
posición como receptora, con su particular maestría para recibir
cualquier tipo de lanzamiento.
Durante 23 años, ininterrumpidamente, vistió la franela del
equipo nacional y en el cenit de su carrera llegó a ser considerada
entre las cuatro mejores receptoras del mundo. Esta extraordinaria
atleta, despedida tardíamente el pasado mes de diciembre de manera
oficial del deporte activo, responde al nombre de Luisa María Medina
González, y accedió a conversar con Granma sobre varias
aristas de su fructífera vida deportiva.
El voleibol, su primera pasión...
Participé en los Juegos Interpre, gané medalla de oro con mi
equipo de voli y estuve cerca de integrar la preselección nacional,
pero era una época en la que no existía la posición de líbero que me
hubiera correspondido desempeñar por mi baja estatura. En realidad,
era mala atacadora, pero defendía bien el campo y tenía el
pensamiento técnico-táctico de una pasadora. Tal vez en la
actualidad hubiera sido posible aquella añoranza.
Una decisión: ¿voleibol o softbol?
A raíz del advenimiento de los Juegos Centroamericanos y del
Caribe, La Habana 1982, todas las áreas deportivas se dedicaron a
reunir muchachas de otros deportes para integrar un equipo de
softbol. Quise probar esta experiencia y empecé a practicarlo sin
dejar el voli, pero lamentablemente sometía mi cuerpo a demasiado
esfuerzo físico y tuve que sentarme a pensar en lo que deseaba.
Siempre practiqué el deporte con la idea del alto rendimiento, y
como sabía que ya no sería posible lograrlo en el voleibol, me
decidí por el softbol. Probé suerte y en menos de tres meses me
llamaron para el elenco nacional que toparía en Nicaragua. De ahí en
adelante estuve más de dos décadas como titular.
Ofensiva y defensa...
En mis primeros años bateaba a las dos manos, hasta que al
regresar de una competencia me orientaron dedicarme a la zurda. Eso
fue lo que hice y me dio buenos resultados. Realmente mi defensa fue
mi fuerte, pero después de acumular años de experiencia me dediqué a
la ofensiva y pienso que rindió frutos. Incluso, estuve varios años
como segunda en el orden al bate, un turno que es para "chocar y
mover" la bola, y a eso me dediqué. Me siento satisfecha.
¿Por qué decides retirarte tras los Juegos Panamericanos de Santo
Domingo 2003?
Cuando regresé de esa competencia decidí retirarme como atleta
activa porque pienso que los deportistas deben saber cuál es el
momento indicado para decir adiós. En realidad me encontraba en mi
mejor forma, podía seguir jugando, pero siempre quise dejar esa
buena imagen. ¿Para qué esperar ir hacia un declive?
Y el otro motivo fue que ya tenía 37 años y los entrenamientos
cada día eran más fuertes. No quería quedarme detrás, sino hacerlo
igual que mis compañeras, pero ya era un esfuerzo muy grande.
De todas formas, me siento orgullosa porque participé en todos
los eventos organizados por el softbol, incluyendo unos Juegos
Olímpicos.
Momentos más recordados...
Uno fue cuando ganamos por primera vez los Juegos
Centroamericanos, en México 1990, pues ahí destronamos de la
hegemonía en el área al invicto elenco de Puerto Rico. Y el otro
instante inolvidable fue participar en la cita estival de Sydney
2000.
Entrenadora en el Combinado Deportivo Rafael Conte...
Desde el año 2000 trabajo con todas las categorías en este centro
de mi natal municipio de 10 de Octubre. Cuando era atleta, tras
concluir mi competencia, me reincorporaba a trabajar aquí.
Actualmente tengo un grupo de niñas y varias categorías varoniles.
Incluso, el pasado año fui campeona provincial en el 10-12 años
masculino. Hay que trabajar para lograr resultados.