Contrario
a lo que se creía, los archivos reeditados del FBI en torno a
Marilyn Monroe dados a conocer en los último días del 2012 no
aportaron un solo dato en relación con la muerte de la actriz.
A cincuenta años de aquel abrupto final (5 de agosto de 1962) la
decepción fue mayúscula para quienes todavía esperaban un rayo de
luz sobre las causas de la tragedia y solo se encontraron con una
verdad inobjetable: el FBI la espió desde 1955 como si se tratara de
un enemigo público a punto de ponerse al servicio del "comunismo
internacional" (el símil pudiera parecer exagerado, pero todo el que
haya visto el filme de Clint Eastwood sobre J. Edgar Hoover, durante
cuatro décadas director del Buró Federal de Investigaciones, tendrá
una idea de cuán próximo es).
El archivo del FBI ya había sido dado a conocer, aunque con
demasiadas censuras y tachones como para ser tomado en serio. La
nueva versión es más amplia, pero según los especialistas, no como
se hubiese querido. Entre lo novedoso que resalta se encuentra que
Marilyn y varios otros artistas "pidieron visa para visitar Rusia".
En otro acápite se da cuenta de la estrecha vigilancia a que fue
sujeta en un viaje a México, en 1962, pocos meses antes de su
muerte, con el objetivo de comprar muebles. Allí se reunió con
Frederick Vanderbilt Field, quien a causas de sus ideas de izquierda
había sido desheredado por su multimillonaria familia.
El propio Vanderbilt se encargaría de aclarar en una
autobiografía los temas de conversación de Marilyn durante las
largas comidas en las que estaba presente la esposa del proscrito:
"Nos decía lo importante que eran para ella los derechos civiles, la
igualdad para la gente de raza negra, así como su admiración por lo
que se había logrado en China, su enojo contra la persecución a los
comunistas y el macartismo y su odio hacia J. Edgar Hoover".
La vigilancia redoblada contra Marilyn Monroe a partir de 1955 no
admite dudas en sus intenciones: saber qué hace en sus viajes, con
quiénes se reúne y cuánto de simpatía comunista aparece en sus
conversaciones. ¡Y el gran temor!: que la popular actriz y gran mito
erótico de los años cincuenta caiga en brazos de los soviéticos.
¿Muerta por exceso de barbitúricos?
¿Suicidio?
¿Asesinada por el propio FBI para proteger a los Kennedy (John y
Robert), quienes durante sus encuentros más que amistosos con la
actriz pudieron haberle contado secretos como bombas que ella
amenazó con hacer explotar de seguir siendo despreciada?
¿La mano de la Mafia? (según versión de la CIA, que mantenía
vigilada la casa de Marilyn, Frank Sinatra, antiguo amante, la
visitó un día antes de aparecer ella muerta en la cama, con el
teléfono en la mano. El cantante era por aquel entonces muy amigo
Sam Giancana, máxima representación del mundo del hampa y bien pudo
ser portador de un consuelo, o de un último aviso).
De todo ello, el nuevo informe del FBI, otra vez retocado, no
dice nada de nada.